Florecen negocios armamentistas luego del 11 de setiembre
«El sector armamentista estadounidense tuvo fuertes ganancias luego de los atentados en Nueva York y Washington», informan agencias de noticias. Al día siguiente de los atentados, los corredores de Bolsa de Wall Street se abalanzaron sobre los títulos del sector armamentista, basado en el discurso del presidente Bush, que anunció «una guerra larga» en Afganistán. No les faltan olfato ni experiencia a estos agentes de la bolsa, que saben perfectamente que una vez iniciadas las acciones bélicas lloverán las órdenes de compra masivas, desde aviones de combate a materiales de comunicación ultrasofisticados.
El Observador del 10 de octubre presenta una página prolijamente ilustrada con estadísticas que marcan el alza experimentado, entre 20 y 40 por ciento, de empresas gigantes como Ratheon (misiles Tomahawk), Lockheed (aviones de combate F16), Northrop Grumman (bombarderos B1 y b2) y General Dynamics (Sistemas de defensa e información). No dicen cuál ha sido el monto de las superganancias de las empresas mencionadas. Pero, seguramente son multimillonarias y seguirán embolsando dinero mientras dure la guerra contra el pueblo afgano.
Los británicos no se quedan atrás
El grupo BAE Sistems de Gran Bretaña, piensa participar en el lanzamiento próximo del nuevo caza-bombardero «Joint Strike Fighter», programado por Lockheed Martín y la Boeing. Este programa estaba en duda, informan fuentes americanas, pero después del 11 de setiembre se impulsa el rápido empleo de este superbombardero en la campaña afgana. BAE se beneficiará del hecho de que el gobierno de Tony Blair esté participando junto a Estados Unidos en la guerra contra Afganistán. Los empresarios europeos, tanto de aviones como de armas, esperan levantar la producción y con ello las ganancias.
Petróleo, óleo y gasoductos
Desde tiempo lejano el acceso a los ricos yacimientos de petróleo y de gas natural de Azerbaiján, Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán ha sido un tema de importancia estratégica para las potencias mundiales, especialmente para los EEUU. Se estima que en las cuatro ex repúblicas soviéticas hay reservas de petróleo y gas natural por un valor de tres billones de dólares.
El papel de Afganistán es fundamental para asegurar el pasaje de los oleoductos y los gasoductos entre los yacimientos en Asia central y los centros internacionales. Los Estados Unidos tienen mucho interés en que el petróleo y el gas natural lleguen hasta Europa, afirman expertos. También existen considerables reservas de petróleo en el subsuelo de Afganistán.
La situación de inestabilidad causada por la problemática interna de Afganistán, conmovida por guerras civiles, caso de la lucha actual entre los Talibán y la Alianza del Norte, han hecho fracasar varios intentos de construir un gasoducto de Turkmenistán a través de Afganistán, para llegar hasta Paquistán e inclusive hasta la India.
La empresa californiana Unocal, que proyectó la construcción de un gasoducto a través de Afganistán se retiró en 1998 cuando la aviación americana bombardeó posiciones de Osama bin Laden en represalia por la destrucción de las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania.
La situación puede cambiar si las acciones bélicas que norteamericanos y británicos están llevando a cabo contra Afganistán lograran instaurar un régimen estable, que ofreciera mejores condiciones para inversiones extranjeras.
Claro está, que esta estabilidad facilitaría a los Estados Unidos llevar adelante su objetivo de asegurarse la riqueza del subsuelo afgano y el pasaje por su territorio del petróleo y del gas de Asia central. *
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