El peronismo presiona al presidente De la Rúa
ISIDORO GILBERT
O incluso, que la zozobra obligue a anticipar las presidenciales.
De esto se habla en los mentideros políticos. Tiene como trasfondo la ausencia de medidas factibles de poner en funcionamiento el aparato productivo y un aire de inmovilismo presidencial, que ha sacado malas conclusiones de lo ocurrido en los comicios.
Fernando de la Rúa no cree en tremendismos. Al semanario británico The Economist le indicó que «no hace falta una dolarización obligatoria» porque «hoy hay una dolarización posible, voluntaria» y precisó que «no habrá moratoria, ni default, ni devaluación». «Vamos a salir» de la crisis mediante la «reactivación del mercado interno», añadió, aunque para llegar a esa meta es necesario que «bajen las tasas de interés, y por eso el déficit cero». He aquí la gran dificultad: ¿quién pone los recursos, los empleados y jubilados, como Página/12 anticipa que habrá más recortes?
Nunca como ahora Fernando de la Rúa se encuentra tan aislado políticamente: su propio partido le envió una especie de ultimátum par que se desprenda de Domingo Cavallo. Raúl Alfonsín le dijo a la CGT, cuya sede central visitó, que el ministro concluyó su ciclo y que no votará como senador ningún nuevo ajuste sobre el pueblo.
El ex presidente busca, como su rival Eduardo Duhalde, implementar una plataforma programática para evitar el desborde de la situación.
El bloque de diputados del justicialismo quiere imponer una sesión especial para el martes con el objetivo de sacarle los poderes al ministro de Economía, Domingo Cavallo, con la idea de que contará para ello con el respaldo del Frepaso, el ARI, algunos partidos provinciales y hasta con legisladores radicales.
Que esto podría ser así, lo indican los datos objetivos: el bloque de diputados del radicalismo pidió a Fernando de la Rúa que cambie la política económica y el Frepaso tiene que definir si sigue o no en la Alianza. Es decir, por ahora, salir del gobierno y ver si la actitud radical frente al mismo permite una recreación de la coalición con la idea de ampliarla a otros sectores progresistas de ahora en adelante, lejos del Presidente.
Una de cal, otra de arena
Los diputados peronistas quieren impulsar además otras leyes indigeribles para Cavallo y dispusieron rechazar el proyecto de presupuesto para 2002, considerado un dibujo del ministro de Economía que no resiste el menor análisis.
Hubo disensos: varios diputados menemistas, que aún exhalan el aroma de su reciente acuerdo electoral con Cavallo, fueron remisos, pero finalmente quedaron muy solos.
Paralelamente 11 gobernadores peronistas que pertenecen al Frente Federal (el «chiquitaje», en la jerga interna del PJ) habían decidido no sentarse a parlamentar con el gobierno nacional «hasta que no cumplan con el pago de la coparticipación» que les corresponden a las provincias, exactamente 1.364 millones de dólares mensuales. Duró poco: ayer se sentaron con el jefe de gabinete, Crhystian Colombo; es natural. El coordinador del cuerpo, el senador electo Rubén Puerta, emitió antes por las suyas una actitud de dureza extrema: reclamar para los suyos, la vicepresidencia provisional del Senado. Ninguno de los gobernadores con futuro presidencial lo respalda.
Esos tres gobernadores presidenciables, José Manuel de la Sota (Córdoba), Carlos Reutemann (Santa Fe) y Carlos Ruckauf (Buenos Aires) son más cautos: tienen que pagar sueldos, tienen proyectos y no desean rupturas que sean difíciles de reparar.
El bonaerense advirtió que sería una locura impulsar el juicio político (destitución) contra el Presidente.
Lo ha pedido un gobernador justicialista. Desde esta perspectiva, y más allá de las palabras, la agenda peronista en diversos estamentos es una fuerte advertencia sobre la línea de flotación del ministro de economía, pero con la idea de resolver las angustias inmediatas de sus gobernadores y desbrozar el camino electoral. Todos saben que el domingo el PJ logró nacionalmente sólo el 23% del padrón electoral y la Alianza, el módico 13,4%.
Aún el peronismo no encuentra explicación porque ellos también fueron víctimas del voto bronca.
Hay muchos débiles entre los que creen decidir el futuro de los argentinos, poco capaces de ponerle coto al verdadero poder: el financiero, los dueños de los bonos de la deuda externa. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad