Los israelíes rinden un último homenaje al ministro asesinado
Numerosos israelíes rindieron ayer un emocionado homenaje al ministro de Turismo, Rehavam Zeevi, asesinado el miércoles por terroristas palestinos, tal como lo hicieran en 1995 cuando el primer ministro Yitzhak Rabin murió baleado por un extremista judío.
La muchedumbre reunida ante la Knesset (Parlamento) recordaba la que se congregó para los funerales de Rabin, pese a que los dos hombres, antiguos compañeros de armas, siguieron itinerarios políticos opuestos.
Rehavam Zeevi defendió, durante su carrera política, posiciones firmes contra los palestinos, mientras que Rabin intentó alcanzar la paz con ellos.
En un silencio entrecortado por los sollozos, decenas de miles de israelíes venidos de todo el país, de todas las edades y de todas las tendencias políticas, esperaron durante horas para entrar en el recinto de la Knesset.
Allí estaban expuestos los restos mortales de «Gandhi», sobrenombre que siempre acompañó a Zeevi desde que ingresó en 1945 en las filas del Palmach, la unidad de élite de la Haganá, fuerza predecesora del ejército israelí.
Llevado por seis guardias uniformados de la Knesset, el ataúd, cubierto con la bandera de Israel, fue depositado en la inmensa explanada que hay en la entrada del edificio, donde arde una llama eterna.
De pie junto al ataúd, rodeado de banderas a media asta y de soldados con boina blanca que llevaban coronas de flores, un religioso militar leyó salmos de David durante las tres horas en las que los restos de Zeevi estuvieron expuestos.
«Vine a rendir un último homenaje a Zeevi, a quien yo admiraba mucho, y a expresar mi dolor por nuestro país, que sufre tanto», afirmó Merav Bar Hanan, una profesora de 30 años, venida de Ramleh, cerca de Tel Aviv, junto a su prima soldado y su tía.
Ruti Noy, de 43 años, hija de un superviviente del holocausto, esperaba ante la entrada de la Knesset. «Yo amaba profundamente a este auténtico Sabra (judíos nacidos en Israel), símbolo de nuestro resurgir nacional, incluso si yo no voté por él», afirmó.
Dos jóvenes religiosos, Ariel Cohen, venido del sur del país, y Michael Karni, de una colonia de Cisjordania, expresaron su respeto por «un hombre que era un verdadero combatiente y un idealista», en palabras de Cohen.
A mediodía, el primer ministro, Ariel Sharon, rindió un vibrante homenaje a Rehavam Zeevi. «Hoy enterramos a uno de nuestros más grandes patriotas, el que conocía mejor» Israel, declaró ante sus restos.
«Juramos colocar de nuevo en su lugar la piedra que ha caído con él de la muralla de la seguridad de Israel. Nos separamos con dolor y cólera de uno de los más fieles de Eretz Israel (Israel en sus fronteras bíblicas)», añadió.
El presidente israelí, Moshe Katzav, también homenajeó al desaparecido. «Ve en paz, permanece por siempre en esta tierra que tanto amabas, ve en paz, Ghandi».
Numerosos diplomáticos extranjeros y dignatarios religiosos judíos, cristianos y musulmanes asistieron a la ceremonia oficial dirigida por el máximo religioso militar israelí.
Tras los funerales, Rehavam Zeevi debía ser inhumado en el cementerio del monte Herzl, en Jerusalén, donde reposan quienes dieron vida al Estado judío.
El hijo de Rehavam Zeevi, pidió al primer ministro Ariel Sharon, durante los funerales, venganza por la muerte de su padre, calificando a los asesinos de «residentes temporales del país de Canaan».
Dirigiéndose a Sharon por su apodo, Yiftah-Palmaj Zeevi, le dijo: «Arik, tú que fuiste siempre un amigo allegado de mi padre, véngale de la forma en que Gandhi lo habría hecho».
«Ustedes, los asesinos de mi padre, no son más que residentes temporales del país de Canaan», afirmó, refiriéndose al nombre bíblico de la tierra prometida por Dios a los hebreos, ocupada por los cananeos en un principio. *
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