Baja intensidad de ataques mientras crece psicosis por bioterrorismo

Pese a bombardeos de Estados Unidos, la estructura talibán parece indestructible

«No hay que creer que el sistema talibán está a punto de desmoronarse. Al contrario. Son inquebrantables. Yo no he visto el menor signo de pánico, de nerviosismo, en sus filas», afirmó Fajar ur Rehman, uno de los pocos periodistas extranjeros que penetró en territorio afgano desde el inicio de los bombardeos.

Junto a otros colegas, Rehman fue invitado por las autoridades talibán para filmar los destrozos causados en un pueblo del este del país, donde 200 personas habrían muerto tras un bombardeo norteamericano.

«No se ha constatado ninguna defección. En Irak, recuerden, un diputado, un miembro de la familia de Saddam Hussein, lo abandonaban. Y sin embargo todavía resiste, así que con los afganos…», declaró por su parte un periodista paquistaní.

«A su manera (los talibán) son unos místicos, nostálgicos de las grandes épocas de resistencia a todos los colonizadores, que han marcado su historia. Están a la espera del próximo episodio», añadió.

Incluso si ocurrieran eventuales defecciones, «¿cómo podrían llevarlas a cabo?», se preguntó por su lado un diplomático occidental, que recordó que el Emirato Islámico de Afganistán tiene relaciones diplomáticas con un único país en el mundo, el vecino Pakistán.

«¿Pasándose a las filas del ex rey? Zaher Sha ni siquiera tiene una representación en Pakistán», concluyó el diplomático.

Tanto Pakistán como Estados Unidos han solicitado al antiguo monarca, derrocado por los talibán en 1973, y que desde entonces vive exiliado en Roma, que intente federar el mayor número posible de actores de la crisis afgana para formar una Asamblea Constituyente.

Jefes tribales pashtunes, ex combatientes de la guerra contra el invasor soviético y opositores de la Alianza del Norte, la coalición de minorías étnicas que combate a los talibán en el norte de Afganistán, podrían integrarse en dicha asamblea.

Según el diplomático occidental, el rey debería enviar «lo antes posible un representante de alto nivel, su hijo o su nieto» para abrir una oficina en Peshawar (noreste de Pakistán) y reclutar a todos los que quieran colaborar, incluidos eventuales talibán.

Pero incluso si se creara esa oficina de reclutamiento, nada indica que tendría éxito, ya que los talibán no parecen flaquear.

Los bombardeos norteamericanos aterrorizan a la población civil afgana desde hace doce días, con sus noches de miedo e insomnio.

Sin embargo, a los verdaderos fanáticos que son los combatientes talibán, eso no les preocupa. «Con un turbante, unas sandalias, algunos frutos secos, té verde y un kalashnikov, se sienten invencibles. La muerte combatiendo a los ‘infieles’, que ellos consideran un ‘martirio’, es su único sueño», agregó un buen conocedor. «Sólo temen a Dios».

«Todo lo que quieren es que se terminen los bombardeos, pero no porque los teman, sino porque esperan la pronta llegada de tropas norteamericanas sobre suelo afgano, para desafiarlas en su terreno», estimó Fajar ur Rehman. «Ese es el combate que esperan».

Rehman explicó que «los talibán bailaban y cantaban al son de las bombas norteamericanas» cuando los periodistas invitados por Kabul llegaron, de noche y bajo las bombas, a Jalalabad (este de Afganistán).

«Se sienten invencibles en su terreno. Hay que haberles visto caminar sobre las piedras, entre el polvo, para comprender…», agregó. «Nunca he visto a gentes tan seguras de sí mismas en los momentos críticos».

Intervención terrestre

La intensidad de los bombardeos de la aviación norteamericana en Afganistán disminuía este jueves, como preludio de una próxima intervención terrestre, mientras la psicosis del bioterrorismo superaba las fronteras de Estados Unidos, con el descubrimiento de un intento de contaminación por ántrax en Kenia.

En Estados Unidos, un empleado del canal de televisión norteamericano CBS, que trabajaba para el periodista estrella Dan Rather, contrajo la forma cutánea de la enfermedad del ántrax. Con este caso se eleva a cinco el número de personas que desarrollaron la enfermedad en Estados Unidos desde principios de octubre, una de las cuales falleció. Otros 40 se contaminaron sin desarrollar la enfermedad.

En el plano diplomático, Estados Unidos recibió ayer jueves el apoyo de los países de la región Asia-Pacífico, que decidieron intensificar su cooperación en la batalla contra el terrorismo, calificada de «lucha entre la civilización y la barbarie».

Por primera vez, se ha descubierto un intento de contaminación con la bacteria del ántrax fuera de las fronteras de Estados Unidos: cuatro keniatas estuvieron expuestos a esa mortal bacteria por una carta expedida el pasado 8 de setiembre en Estados Unidos y recibida un mes más tarde en Nairobi.

En Estados Unidos, el bioterrorismo alcanzó el miércoles el corazón del poder norteamericano, con la contaminación de 31 personas en el Senado por una forma altamente concentrada del bacilo. Ese ataque obligó a la Cámara de Representantes a suspender sus tareas hasta el próximo martes para llevar a cabo comprobaciones y, quizás, una descontaminación.

Las autoridades norteamericanas prometieron una recompensa de un millón de dólares a toda persona que facilite información que pueda llevar a la detención de los autores de cartas con el bacilo del ántrax.

Reforzando sus defensas contra el terrorismo bacteriológico, el gobierno norteamericano pidió al Congreso que autorice la financiación de la compra de dosis de vacunas contra la viruela suficientes para todos los ciudadanos estadounidenses.

Decenas de alertas movilizaron a los servicios de seguridad en el resto del mundo, en especial en China, en Tailandia, en Austria y en Francia, donde la Asamblea Nacional recibió el jueves un envío que contenía un polvo sospechoso.

Estados Unidos y sus aliados occidentales seguían movilizándose para hacer frente a otras potenciales amenazas terroristas.

En la noche del miércoles, se tomaron medidas de seguridad en torno a la central nuclear de Three Mile Island (este de Estados Unidos), que fue objeto de amenazas, anunció ayer jueves la Comisión de Regulación Nuclear (Nuclear Regulatory Commission, NRC) en Washington.

La aviación norteamericana lanzó ayer jueves por la mañana nuevos bombardeos en Kabul, donde se escucharon una docena de explosiones. Según testigos, esos bombardeos dejaron al menos seis víctimas entre la población.

Los ataques aéreos, dirigidos también contra las ciudades de Kandahar (sureste) y Jalalabad (este), no tenían la intensidad de los días precedentes, según habitantes.

El presidente norteamericano, George W. Bush, dio a entender el miércoles que los bombardeos llevados a cabo desde el pasado 7 de octubre darían lugar próximamente a una intervención terrestre para intentar capturar al líder fundamentalista islámico Osama bin Laden, acusado de haber organizado los atentados que el pasado 11 de setiembre dejaron unos 5.500 muertos y desaparecidos en Estados Unidos.

«La aviación y la defensa antiaérea enemiga están siendo destruidas. Preparamos el terreno para que tropas amigas puedan, sobre el terreno, cerrar el cerco poco a poco, pero con seguridad, y llevar ante la justicia» a los presuntos responsables de esos atentados, declaró el presidente Bush.

El término de tropas «amigas» podría hacer referencia a las fuerzas de la oposición afgana de la Alianza del Norte, o a comandos de varios aliados occidentales de Estados Unidos, entre los que se encuentran Gran Bretaña y Australia.

Fuerzas especiales francesas podrían asociarse a esas acciones terrestres pero la decisión aún no se ha tomado, s
egún el ministro francés de Defensa, Alain Richard.

Según la radio estatal iraní, comandos norteamericanos llegados en helicópteros se encontrarían desde el miércoles en la región de Kandahar. Washington no confirmó ni desmintió esa información, limitándose a indicar que esos comandos estaban dispuestos a intervenir en Afganistán desde el portaaviones Kitty Hawk, que en la actualidad está atravesando el Océano Indico.

Dando la alarma sobre la situación humanitaria en Afganistán al acercarse el invierno, la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) llamó ayer jueves a «todas las fuerzas militares en Afganistán» a garantizar «la seguridad de los representantes y bienes» de las agencias humanitarias en el país.

HRW se preocupó particularmente por el aumento del número de ataques contra empleados y locales de organizaciones de ayuda que actúan en los territorios controlados por los talibán.

La lucha antiterrorista recibió el apoyo total de los países reunidos en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC): los jefes de las diplomacias de los 21 países miembros prepararon una declaración muy firme que sería firmada por sus dirigentes durante la cumbre que mantendrían ayer jueves en Shanghai.

«Los dirigentes condenan de manera inequívoca y en los términos más enérgicos los atentados terroristas cometidos el 11 de setiembre contra Estados Unidos y que constituyen una amenaza profunda contra la paz, la prosperidad y la seguridad de todos los pueblos, de todas las religiones y de todas las naciones», afirma el proyecto de declaración, al que tuvo acceso la AFP.

Arabia Saudita, acusada desde hace varias semanas de laxismo en su lucha contra la organización de Bin Laden, hijo de una gran familia saudita, lanzó aye jueves una dura advertencia a los partidarios del jefe islámico.

El ministro saudita de Asuntos Islámicos negó a los ulemas el derecho a proclamar la jihad (guerra santa), ya que, en su opinión, corresponde exclusivamente a los dirigentes sauditas.*

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