La mayor instalación secreta rusa

La decisión de Rusia de cerrar su base de escucha electrónica en Cuba, anunciada este miércoles, implica la clausura de la mayor instalación militar secreta que Moscú posee actualmente en el extranjero, erigida en una extensión de 72 km cuadrados al sur de La Habana.

Esta medida, hecha pública por el presidente Vladimir Putin alegando la necesidad de su país de reducir gastos militares, es anunciada 10 meses después de que el mandatario ruso confirmara la continuidad operativa de la estación de radioescucha durante una visita oficial que efectuó a la isla caribeña.

Rusia y Cuba «están interesados en seguir fomentando su actividad», pues «es una base que está funcionando hace tiempo, plenamente de acuerdo con las normas internacionales», dijo Putin el 15 de diciembre de 2000 en su visita a La Habana.

Instalada en las inmediaciones de la localidad de Lourdes, 60 km al sur de La Habana, la base rusa fue descrita por Putin como «un centro informativo que da servicios a los intereses de la rama militar de Rusia y en parte dirige la información que recibe y que procesa a los órganos competentes de Cuba».

Esta estación, que cuenta con sofisticados equipos para espionaje electrónico, fue construida en los tiempos de estrecha alianza política, económica y militar entre Cuba y la ex Unión Soviética, pero se desconoce la fecha exacta de su entrada en funciones.

Tras la desaparición de la URSS en 1991, Rusia y Cuba acordaron públicamente en 1994 mantener la base en operaciones, por lo cual Moscú paga una renta de 200 millones de dólares anuales que –según algunas fuentes– son abonados en efectivo o con repuestos para la maquinaria bélica cubana, en su mayoría de origen soviético.

El centro de escucha electrónica cubre un área de 72 km

Desde ese complejo se pueden interceptar llamadas telefónicas, faxes y comunicaciones de computadoras, según documentos del Congreso norteamericano, y Moscú la utiliza además para comunicarse con unidades de superficie y submarinas de su flota, así como de enlace radial con sus embajadas en la región.

Estados Unidos ha ejercido presiones para que Moscú desmantele la estación espía de Lourdes. En julio del pasado año, la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense aprobó un proyecto de ley que prohíbe cualquier medida de alivio financiero a la deuda rusa hasta que la Casa Blanca certifique que Moscú ha cerrado la base en la isla caribeña.

Cuba ha mantenido discreción sobre la existencia de esa base y recién en 1993 el ministro de las Fuerzas Armadas y segundo hombre de la jerarquía cubana, Raúl Castro, comentó públicamente sobre su existencia al afirmar que desde allí Moscú obtenía el 75% de sus informaciones estratégicas.

«Para Cuba no plantearía ningún problema de conciencia si mantuviéramos (…) un centro de exploración radioelectrónico de un país que no consideramos enemigo (…) cuando tenemos una base militar norteamericana ocupando ilegalmente y por la fuerza un pedazo de nuestro territorio», en Guantánamo, dijo Raúl Castro en ese entonces. *

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