El presidente De la Rúa enfrenta a sus críticos
AISIDORO GILBERT
El presidente anticipó algunas horas su regreso, suspendiendo una cena con el jefe del gobierno español, José María Aznar, pero lo que dijo no justificó haber dejado de lado un encuentro que podía ser importante para lograr la colaboración europea que facilite el objetivo número uno del actual momento: encontrar una fórmula para reprogramar la deuda externa. Es que crecen las versiones sobre dolarización de la economía para evitar devaluar y frenar la cesación de pagos.
Por lo pronto, la calificadora Standar & Poor’s anticipó que si Domingo Cavallo intenta una reprogramación forzada de la deuda con los bancos locales (que en realidad en su mayoría son extranjeros) colocaría a la Argentina en camino al default.
El presidente criticó a sus aliados de la Alianza que hicieron campaña criticando las falencias oficiales en materia económica y social. En este sentido, De la Rúa vio la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el suyo. No dejó títere con cabeza: de Rodolfo Terragno, quien había pedido cambios en la política económica, dijo que «no le fue muy bien en las elecciones, ya que quedó detrás del voto en blanco», y le pidió que actúe «con más responsabilidad». Es real: el flamante senador salió primero con el 23% de los votos, habida cuenta del alto porcentaje del voto bronca (blancos o anulados) tanto en la Capital Federal como en las provincias más populosas.
Tampoco dejó fuera de su ira contenida al Frepaso, tanto por la magra elección en casi todo el país, como por elevar la voz en torno a cambios en la orientación económico social. Fue un mensaje dirigido particularmente al ministro de Desarrollo Social, Juan Pablo Cafiero, el único frentista en el gabinete nacional, quien se opone que Cavallo rebane las partidas para atender a los más necesitados y se pronuncia por un cambio de orientación. Es probable que en la mente del primer mandatario también haya estado el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, que de hecho está planteado recomponer una Alianza pero de carácter transversal, no sólo con los radicales si no con el ARI de Elisa Carrió, diferenciada del Poder Ejecutivo.
Vanos deseos: De la Rúa confirmó una vez más a Cavallo aunque anticipó que «no hay fechas ni hora para los anuncios» de medidas económicas o cambios de gabinete, aunque la presión del peronismo para que se definan cuestiones que afectan a la sobrevivencia económica de las provincias ha sido ayer otra vez reclamadas en un encuentro de los mandatarios de ese color político. Del ministro de Economía expresó que está «trabajando en cuestiones importantes que hacen a la relación con los organismos internacionales y con trabajos conjuntamente con otros países».
Hay rumores de un nuevo auxilio del FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, para que Cavallo pueda colocar un bono para cambiar papeles de la deuda pero a intereses menores que en la actualidad y mejorar la capacidad prestable para reactivar la economía a tasas civilizadas.*
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