La Alianza del Norte se queja por los pocos ataques norteamericanos en el norte

Insuficientes bombardeos, según la oposición afgana

«La moral de los talibán está muy alta. Estaban preocupados antes de que comenzasen los ataques (el 7 de octubre), pero con operaciones como éstas ahora están tranquilos», explica el comandante Djan Ajamat, el número dos de las fuerzas militares de la Alianza en la llanura de Shomali, al norte de Kabul.

El martes por la tarde, hacia las 17.30, la aviación de Estados Unidos lanzó una primera bomba sobre posiciones de los talibán, a unos diez kilómetros al sur de la línea del frente que pasa por el aeropuerto de Bagram, según el general Baba Djan, cuyas fuerzas están estacionadas en este punto.

Su rostro se ilumina con una sonrisa al comunicar la noticia pero enseguida añade un suspiro de desesperanza y pregunta: «¿Ustedes creen realmente que tres bombas suponen una diferencia?».

El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, indicó el lunes que la aviación de Estados Unidos iba a bombardear próximamente las posiciones de los talibán al norte de Kabul.

«Pienso que en el período que comienza, no será muy bueno estar en ese sector», declaró Rumsfeld.

Pero para la Alianza del Norte, que cuenta con la ayuda de Estados Unidos para abrir la ruta hacia Kabul, el carácter benigno de estos ataques trae malos augurios.

Las fuerzas de la Alianza del Norte sólo cuentan con unos 4.000 efectivos frente a unos 6.000 de los talibán, al norte de Kabul, según un experto militar extranjero en el terreno.

También les faltan los equipos necesarios para lanzar una ofensiva de envergadura, según las mismas fuentes.

«Estados Unidos creó, pagó e instaló a los talibán en el poder, con la ayuda de Pakistán, y ahora tienen su propio plan al respecto», juzgó el comandante Djan Ajamat.

La noticia del acuerdo alcanzado el martes entre Washington e Islamabad para la inclusión de los talibán moderados en un futuro gobierno afgano confirma al comandante en su teoría.

El proceso de instauración de este gobierno podría implicar «al ex rey Zaher Sha, a la Alianza del Norte y a elementos moderados del régimen de los talibán», indicó el martes el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell.

El comandate Djan Ajamat afirma, a título personal, que está preparado para la creación «de un gobierno de unión, incluso con los talibán, pero sin la interferencia extranjera de Pakistán y de Estados Unidos».

Tampoco espera mucho de las promesas de ayuda a la Alianza por parte de Washington, Moscú, Teherán y París.

«Todos estos países se están involucrando en nuestros asuntos por cuenta propia. Rusia no nos ha dado nada. Cuando entrega municiones, las pagamos. En cuanto a Estados Unidos, todavía estamos esperando», concluye el comandante.*

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