De la Rúa hará cambios epidérmicos tras la derrota
ISIDORO GILBERT
Como el Presidente y sus laderos han insistido en que no habrá modificaciones a la orientación global de la economía, es previsible que las únicas novedades de realce provengan del Ministerio de Economía, donde su jefe, Domingo Cavallo, gran víctima de la bronca ciudadana, lidia con su proyecto de déficit cero, para lo cual necesita recortarle fondos a las provincias, que en su mayoría le dieron la victoria al peronismo.
Cavallo debe conseguir que los bancos y los fondos de pensión renegocien las deudas de las provincias con ellos, a tasas de intereses civilizadas –actualmente están arriba del 20%–, como condición de poder podarle fondos y arrimar el bochín al déficit nulo para el año próximo. De las dificultades que tiene, lo dice la decisión justicialista en la cámara baja de enviarle de nuevo el proyecto de presupuesto de gastos para 2002. Convencidos de su inviabilidad: pide el recorte de más de 6.000 millones de dólares.
Eduardo Duhalde, ganador de una banca senatorial y estrella de estos días del peronismo, visitó ayer la CGT en camino a formarse una base de sustentación para su proyecto por un país productivo que desplace al poder financiero, el alma y vida de su discurso de los últimos tiempos. De paso, ir probando si puede ser candidato presidencial. No hay que darle a las palabras todo el sentido de una confrontación con Cavallo. El ex gobernador cree que el ministro puede ser el que tome ese programa, lo que ya se ha visto que no es así. Cavallo abandonó la heterodoxia cuando regresó a la cartera económica en marzo, por el ajuste feroz, cuando los mercados le dijeron que no querían que se apartara del corazón de las exigencias del FMI
Denuncia de Izquierda Unida
Un sector de la CGT reclama de todos modos el alejamiento de Cavallo.
De la Rúa no tiene otra opción, para garantizar la gobernabilidad, que negociar con los ganadores, desde posiciones de debilidad. En definitiva, ha sido el gobierno el gran perdedor del domingo.
El Presidente anunciará la conformación de un nuevo elenco ministerial, con el color del delarruismo más puro, sin presencia del Frepaso, ni de radicales críticos. Es lo que él mismo definió como «homogeneización». El ministro de Desarrollo Social, Juan Pablo Cafiero, del Frepaso, declaró que no hay que desoír la voz de las urnas ni cortar los fondos sociales: su relevo parece inevitable.
Con esa nueva estructura, comenzarán las negociaciones con los gobernadores del peronismo y con los senadores de ese color político para formular una nueva ley sobre distribución de los impuestos y el presupuesto. Duhalde (y Raúl Alfonsín) motorizan una concertación económica y social, con empresarios y sindicatos en busca de impulsar la reactivación económica.
En tanto, desde sectores oficiales como de grupos económicos concentrados, el voto obligatorio sería culpable de la no participación del 41% de los argentinos en las elecciones pasadas. Conclusión: hay que debatir que sufragar es una carga pública.
Es en todo caso, como achacarle a los partidos o a la llamada «clase política» la causa de los males, una sagaz maniobra cultural de los sectores concentrados de la economía, que creen encontrar en ese discurso una manera de deslindar sus responsabilidades en la profundización de la crisis, zafar al sistema de acumulación y distribución del debate.
Es cierto que está pendiente una profunda reforma política, pero no tiene para todos igual mirada. Para algunos, el sistema de lista sábana para la elección de los diputados o concejales es nocivo y debería ser reemplazado por el sistema de elección por circunscripciones. La propuesta oculta la propensión de sacar del medio la representación proporcional que permite el acceso al Parlamento a los pequeños partidos, los de izquierda especialmente.
Precisamente las agrupaciones marxistas históricas superaron esta vez el millón y medio de votos, aunque por su dispersión no tienen aún asegurados más que tres legisladores, a la espera del conteo final de los sufragios.
Izquierda Unida (comunistas y otros) denunció que le quieren birlar dos bancas ganadas en la provincia de Buenos Aires, a pesar de que el ministro del Interior, Ramón Mestre, anunció que las habían conquistado. *
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