Arafat sigue cosechando beneficios políticos de su adhesión a EEUU
El último de ellos fue el apoyo expreso del primer ministro británico, Tony Blair a la creación de un Estado palestino, tras reunirse el lunes con Arafat.
«Esto ha sido un gran éxito para la causa palestina», explicó Said Kanan, director del Centro de Investigaciones sobre Palestina de Naplusa (Cisjordania).
«Por vez primera escuchamos a los británicos decir que estaban a favor de un Estado palestino viable», añadió.
Yasser Arafat y Tony Blair exhortaron el lunes a Israel a reanudar las negociaciones de paz, en un llamamiento conjunto por el que Londres enviaba también una señal al mundo árabe, en el marco de los ataques estadounidenses contra Afganistán.
Haciéndose eco de unas declaraciones similares realizadas hace poco por el presidente estadounidense George W. Bush, el primer ministro británico declaró que «el objetivo es un Estado palestino viable, surgido de un acuerdo que garantice la paz y la seguridad a Israel».
Estos comentarios fueron interpretados como la señal de que Occidente apoya un Estado palestino fuerte en Cisjordania y la Franja de Gaza, y no una nación troceada por la presencia de colonias judías.
La visita de Arafat a Londres representa para los palestinos una inyección de moral, en momentos en que el gobierno de unión nacional del primer ministro israelí, Ariel Sharon, está muy dividido, en particular sobre si debe reanudar o no las conversaciones con los palestinos.
«Se ha ejercido (con las palabras de Blair) una especie de presión moral sobre Israel para que aligere el bloqueo de Cisjordania y de la Franja de Gaza», explicó Kanan.
Asimismo, la entrevista con Blair permitió a Arafat recuperar popularidad entre los palestinos.
Su imagen en Palestina había resultado dañada por su voluntad de obtener un alto el fuego con los israelíes, y por la firmeza que mostró frente a las manifestaciones palestinas contra los bombardeos norteamericanos en Afganistán.
El apoyo de Arafat a los bombardeos afectó a su credibilidad, en especial después de que la policía palestina reprimiera con dureza una manifestación estudiantil contra los bombardeos, en la que hubo tres muertos.
«Las declaraciones de Blair y de Bush han salvado a Arafat. El ánimo de los palestinos está en alza», declaró Kanan, que explicó que «los palestinos estaban perdiendo la esperanza en el proceso de paz (…), pero ahora la atmósfera es favorable a negociaciones pacíficas con Israel».
Yasser Arafat recuerda las nefastas consecuencias de su decisión de no apoyar a la coalición que combatió a Irak en 1990, en la Guerra del Golfo, que acarreó su desaparición de la escena internacional hasta que se abrió el proceso que concluyó con los acuerdos de Oslo de 1993.
«Estados Unidos es una superpotencia, y su posición afecta nuestra vida y nuestro destino desde que Israel nos ocupó», estimó Giries al Jury, presidente del Foro sobre pensamiento árabe de Jerusalén.
«Nuestras buenas relaciones con Estados Unidos nos ayudarán a levantar el asedio», concluyó.
Fuerte presión internacional
De Estados Unidos a Gran Bretaña pasando por Francia y Jordania, la presión internacional aumenta sobre el primer ministro israelí Ariel Sharon para que aproveche la reducción de la violencia en los territorios y reactive las negociaciones con los palestinos.
Pero a estas presiones hay que añadir, desde principios de esta semana, la primera crisis política desde la formación de su gobierno de unidad nacional el 7 de marzo, con la salida de dos movimientos de extrema derecha. Tras dar la impresión en un primer momento de que se distanciaba de Oriente Medio, Estados Unidos se movilizó a nivel internacional, desde los atentados del 11 de setiembre, para llevar de nuevo a israelíes y palestinos a la mesa de negociaciones, después de más de un año de Intifada que ha causado 875 muertos.
Estados Unidos necesita que israelíes y palestinos alcancen un acuerdo para convencer a los países árabes y musulmanes de que se sumen a su lucha antiterrorista. *
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