"La Jihad te necesita"
Antes de entrar a la oficina de Shahbaz Baloch, es mejor limpiarse bien los zapatos en las banderas de Estados Unidos, de Israel y de la India.
Esta oficina, situada en una callejuela perdida de Queta, una ciudad del oeste de Pakistán cercana a la frontera afgana, es la del movimiento islamita Al Badar, financiado por donaciones privadas. Su misión: reclutar y entrenar combatientes para la Jihad, la guerra santa contra los «infieles» en Palestina, Cachemira, Chechenia y, por supuesto, en Afganistán. Baloch (seudónimo), principal agente de reclutamiento, sentado en el suelo, inicia ante la AFP una lección de propaganda saturada de retórica antiestadounidense y antisemita, como seguramente lo hace delante de todos sus alumnos. Al Badar deja que los jóvenes reclutas elijan su destino: los territorios palestinos, Chechenia y Cachemira, donde los separatistas musulmanes luchan contra «la ocupación india», figuran en un lugar importante, pero evidentemente, en este momento se impone Afganistán.
Este oficial de reclutamiento afirma que el número de voluntarios para la Jihad ha aumentado singularmente desde que comenzaron los ataques estadounidenses en Afganistán el 7 de octubre.
Cada recluta debe tener por lo menos 18 años, ser un «buen musulmán» y aceptar la filosofía de Al Badar: «La Jihad para la paz». La organización garantiza dos tipos de entrenamiento en su campamentos secretos, situados en la zona tribal paquistaní, cerca de Afganistán. Esta región, que escapa al control del gobierno de Islamabad, está poblada por pashtunes, etnia principal de Afganistán y de esta parte de Pakistán. Baloch precisa que el entrenamiento básico incluye el uso del fusil de asalto AK-47 y del lanzamisiles individual anticarro RPG-7. El curso avanzado, dura tres meses y en él «la educación islámica es también importante». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad