"Capturar o matar a Bin Laden no bastará"

Capturar o matar a Osama bin Laden es una condición necesaria pero lejos de ser suficiente para el éxito de la campaña antiterrorista del presidente de Estados Unidos George W. Bush, según universitarios y expertos estadounidenses.

El modo de funcionamiento de la red que Bin Laden creó, Al Qaeda, y la intensidad del resentimiento antioccidental en algunos medios musulmanes y árabes obligan a Estados Unidos no sólo a decapitar esta organización sino también a enfrentar las raíces del problema si quieren de verdad erradicar el terrorismo islamita, añadieron.

«El riesgo, si lo matan, es el de transformarlo en mártir y que otros retomen el estandarte de la cruzada antiestadounidense», estimó Juliette Kayyem, que enseña contra-terrorismo en la Kennedy School of Government de Harvard y forma parte de la Comisión Parlementaria sobre Terrorismo. «Por otro lado corremos el riesgo, si fuera juzgado por un tribunal estadounidense o una corte internacional, de que se convierta en un mártir cautivo. Lo que representa se ha vuelto más grande que él. Que sea muerto, capturado o juzgado, ello no nos desembarazará de esta indignación contra Estados Unidos», añadió.

Washington personalizó tanto a su enemigo número uno, que cada día que Bin Laden escapa a las fuerzas que lo persiguen es vivido como una victoria en algunas regiones del mundo, destacaron estos expertos. «La operación militar no puede concluirse sin que el destino de Bin Laden sea clarificado», estimó el encargado de la sección «Espionaje» de la Federación de científicos estadounidenses (FAS), Steven Aftergood.

«El presidente (Bush) lo designó como el personaje central. Si no lo capturan, ello no habrá terminado verdaderamente (…) Pero si es capturado, estaremos ante un problema político difícil de solucionar en algunas regiones sensibles del mundo», dijo.

Al Qaeda fue creada en Afganistán a fines de los años 80 por Bin Laden y sus lugartenientes, y es una estructura a priori capaz de funcionar sin él o de designar rápidamente uno o varios sucesores eficaces, estimó Aftergood. «Las células de Al Qaeda fueron pensadas para funcionar con la máxima autonomía. El rol de Bin Laden no es claro: es su cara visible, contribuyó en forma importante con recursos financieros, atrajo a muchos reclutas pero no es seguro sea el único cerebro», agregó Aftergood Steven Cimbala, un académico de la Universidad de Pensilvania especializado en terrorismo, aseguró que «el objetivo es poner fin a su sistema de mando. Que sea capturado o muerto no hace una diferencia más que simbólica. Se precisa desarticular la red, especialmente en Afganistán, y privarla de recursos».

Detrás de Bin Laden se encuentra una corriente antigua y bien implantada en los grandes países musulmanes como Egipto o Arabia Saudita, advirtió Edward Turzanski, que enseña sobre seguridad nacional en la universidad La Salle de Filadelfia.

«Al Qaeda es un conjunto de muchas organizaciones. No hay que creer que si nos desembarazamos de él y de sus principales lugartenientes la red será erradicada», dijo Turzanski.

«La gran mayoría de sus miembros son saudíes o egipcios y el problema del terrorismo anti-occidental en Egipto o Arabia Saudita no desaparecerá con sólo hacer desaparecer a Al Qaeda», añadió. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje