La CNN entrevista a los colaboradores de Bin Laden

Osama bin Laden «está vivo y está bien», y a través de sus colaboradores, que hablaron con la CNN en el noveno día de bombardeos, amenazó a Estados Unidos con «graves consecuencias».

Un enviado de la red de Atlanta, el inglés Nic Robertson, entrevistó en exclusiva a representantes de Al Qaeda, e informó al mundo sobre las nuevas amenazas del jeque.

«Si las casas afganas son golpeadas, las consecuencias serán graves», fue el «mensaje especial» que le transmitieron dos miembros de la organización al periodista.

Robertson fue uno de los pocos periodistas occidentales admitidos en Afganistán para comprobar con sus propios ojos los efectos de una incursión aérea que, según los talibán, habría provocado 200 muertos en un pueblo de montaña.

El inglés de la CNN fue también el único a quien los hombres de Al Qaeda contactaron para una entrevista exclusiva antes del regreso de su equipo de Peshawar.

«Eran dos: uno hablaba un inglés fluido y hacía de intérprete del otro», contó el periodista. «Eran ambos serios, autorizados, sin dudas al referir el mensaje de Bin Laden, con quien se habían reunido dos días antes».

Sobre el enemigo número uno de Estados Unidos, los hombres de Al Qaeda dijeron que «está vivo y está bien». Que está convencido de haber «fijado los términos de esta guerra: una guerra para la salvación del Islam», y que pronosticó a Estados Unidos y Gran Bretaña una catástrofe política y económica debido a su implicación en el conflicto.

La reunión con los representantes de Al Qaeda en Afganistán, relatada por Roberson en una serie de conexiones con la CNN, transformó al periodista inglés en un nuevo Peter Arnett.

El célebre enviado de guerra de la CNN fue el único periodista occidental en Bagdad durante buena parte de la Guerra del Golfo, entrevistó a Saddam Hussein, visitó barrios atacados por los bombardeos y fue acusado de «colaboracionismo con el enemigo» por grupos conservadores norteamericanos y la propia Casa Blanca por haber seguido transmitiendo a Occidente imágenes de propaganda y de muerte.

Arnett era bajo y calvo, muy distinto del prototipo del corresponsal de guerra, a diferencia de Robertson: ciudadano británico, graduado en ingeniería electrónica, el rostro de la CNN desde Afganistán parece salido de «Scoop», la satírica novela de Evelyn Waugh sobre los corresponsales de guerra.

Activo en todos los frentes calientes de los últimos diez años, Robertson estuvo en Ruanda, Bosnia, Somalía y Kosovo. También estuvo en Irak con la red de Atlanta, pero como soporte técnico: gracias a él y su teléfono satelital Arnett y sus compañeros pudieron transmitir en directo desde Bagdad la primera noche de bombardeos.

Los conocimientos tecnológicos de Roberston le fueron útiles también en Afganistán: usando los últimos dispositivos en materia de telecomunicaciones, como el videoteléfono digital y los receptores Toko, el enviado de Atlanta pudo enviar sus notas incluso desde zonas sin teléfono ni electricidad. *

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