Tensión por las rivalidades de palestinos e israelíes

El Papa contempla la Tierra Santa

Israel, en este contexto, piensa que la presencia del Papa reconocerá de hecho su soberanía en Tierra Santa.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP), que lidera el presidente Yasser Arafat, ve en cambio en la visita papal una oportunidad sin par para demostrar que el mundo católico está de su lado y no con Israel.

La divergencia se refiere a la compleja negociación que en el otoño (boreal) debería definir el estatuto definitivo de Jerusalén, decidir sobre el futuro de millones de refugiados palestinos y determinar las fronteras y los límites de soberanía de un Estado palestino en el territorio que Israel ocupa desde 1967, colonizándolo en parte.

Para recibir al Papa, que ayer visitó Amman, Jordania, Jerusalén desplegó centenares de banderas israelíes junto a las blanco-amarillas del estado vaticano, y desde hace dos días la policía las controla 24 horas sobre 24, pues en la parte árabe de la ciudad grupos de jóvenes palestinos reemplazaron los estandartes con la estrella de David por la bandera de la Organización para la Liberación Palestina (OLP).

Ayer decenas de banderas palestinas con franjas negras, blancas y verdes y un triángulo rojo contra el mástil, aparecieron en la ciudad para testimoniar las reivindicaciones palestinas sobre Jerusalén oriental, anexada por Israel en 1967 en un acto nunca reconocido por la comunidad internacional.

La guerrilla de las banderas es hasta ahora pacífica pero cinco jóvenes palestinos fueron puestos bajo arresto domiciliario por la policía.

Por ahora ninguna de las partes parece desear disturbios durante la visita papal.

Ayer el gobierno israelí, por boca de Haim Ramon, ministro responsable de la organización de la visita, aseguró nuevamente que está en contra de toda «explotación política» de la presencia del Papa, mientras que en una conferencia de prensa representantes palestinos denunciaron «el estado de sitio con que Jerusalén sigue apretando a Jerusalén».

Los palestinos lamentaron asimismo las medidas de seguridad en la parte árabe de la ciudad, que transformarán a Jerusalén en «una ciudad fantasma» durante los próximos días y que obstaculizarán el contacto entre el Papa y la población.

Las medidas de seguridad, por otra parte, no sólo afectan a los palestinos: también están siendo vigilados los extremistas judíos ultraortodoxos, que amenazan con acciones de «sabotaje» contra la visita.

La policía arrestó ayer a tres ultraortodoxos que integran el grupo Kaj –de extrema derecha y clandestino desde 1994– que se opone a la visita papal.

Los tres detenidos están acusados de actos y proyectos de vandalismo e incitación a la violencia.

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