La nueva presidenta tras la crisis

La chica del este, jefa de la CDU

Es la primera vez que una mujer dirige la CDU, que tuvo seis presidentes, todos hombres, y la primera en absoluto a la cabeza de un gran partido popular en Alemania.

Angela Merkel, 45 años, nació en Hamburgo (norte de Alemania) el 17 de julio de 1954, pero creció en el este pues su padre, un pastor luterano, se trasladó a vivir a la entonces Alemania comunista.

La joven Merkel se doctoró en ciencias físicas y es experta rusófona, pero la profesión de su padre le creó muchas dificultades en un país comunista.

Tras la caída del muro de Berlín su suerte cambia. En 1989 adhiere al movimiento disidente Renovación Democrática y un año después entra a formar parte de la CDU de Kohl.

Pero al principio, Merkel, que al cabo de cuatro años también entró en el gabinete de Kohl, estaba considerada apenas como un duplicado de la sombra del omnipotente premier.

Sin embargo, Merkel mostró muy pronto su carisma, llevó a cabo un trabajo continuo y subterráneo y su tenacidad la llevó a hacer una carrera fulminante.

Con apenas 37 años, se convierte en vicepresidenta de la CDU y meses más tarde en ministra para la Condición Femenina y la Juventud en uno de los gobiernos Kohl.

En 1994 será ministro del Medio Ambiente, puesto que ocupará hasta la derrota de Kohl en las elecciones de setiembre de 1998, que ganó el socialdemócrata Gerhard Schroeder.

Ese mismo año, el sucesor de Kohl, Wolfgang Schaeuble, la nombró secretaria general de la CDU.

A pesar de su imparable ascensión, hasta noviembre del año pasado, antes de que estallara el asunto de los fondos ocultos, nadie podía imaginar que esa mujer joven, luterana, divorciada, que se volvió a casar y procedente el este, podría acceder al más alto cargo de la CDU.

Sin embargo, el escándalo la ayudó a emerger. Primero conquistó con franqueza, calma y capacidad de reflexión, con su lenguaje claro y su coraje.

Y luego fue la primera que se atrevió a afirmar que «la era Kohl había terminado» y auspició vehementemente que el partido se emancipara del viejo patriarca.

El escándalo, además, lo obligó a dimitir en febrero de este año.

La sucesión estaba abierta y Merkel no perdió tiempo, pasando de una entrevista a otra, de un programa televisivo a otro.

Tras la renuncia del otro candidato posible a la presidencia, el ex minsitro Volker Ruehe, los últimos en convencerse fueron los líderes de la guardia vieja de la CDU.

Pero al final todo el partido se arropó alrededor de la «chica venida del este», que ni por edad ni por procedencía podía estar de ninguna manera relacionada por el escándalo que arruinó ese partido alemán

Los dirigentes cristiano demócratas alemanes acogieron sin reservas la propuesta del presidente que debió renunciar, Wolfgang Schaeuble, de nombrar a Merkel, 45 años, para el cargo que ocupó Helmut Kohl.

La designación será definitiva con la elección de Merkel en el congreso que la CDU celebrará del 9 al 11 de abril en Essen, lo cual se da por descontado, al no haber otros candidatos rivales.

Merkel, nació en Hamburgo y creció en la ex Alemania comunista, es la primera mujer en presidir la CDU y también la primera ciudadana de esa parte de Alemania en cubrir ese cargo.

El premier bávaro y líder de la Unión cristiano social (CSU), Edmund Stoiber, comentó que a diez años de la unificación, la CDU se convirtió finalmente en el partido de toda Alemania.

Hasta hace poco, Stoiber se había opuesto a la candidatura de Merkel, considerándola demasiado liberal, pero hoy el «rey» de Baviera ofreció a la nueva líder una «colaboración muy estrecha» por parte de la CSU, la gemela de la CDU en dicha región.

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