Dura derrota electoral para De La Rúa
ISIDORO GILBERT
Aunque la de la víspera ha sido una elección legislativa, porque se eligió por primera vez una Cámara de Senadores por el voto popular y se renovó la mitad de la Cámara baja, a medio camino del mandato de cuatro años para cualquier gobierno, las elecciones son el balance de la población sobre la marcha de la administración nacional.
«La gente plebiscitó un cambio de política económica», declaró Federico Storani, titular de la Unión Cívica Radical en la provincia de Buenos Aires, teniendo a su lado a Graciela Fernández Meijide, presidente del Frente Grande bonaerense, la otra pata de la Alianza. «Esperamos que el gobierno recoja el mensaje de las urnas. Pero el gobierno es el que tiene de decidir ahora», añadió Storani. Con esto, anticipó cierto despegue de la coalición del gobierno, rumbo que parece tomará el gobierno cuando los próximas días reformule su gabinete.
En la mayoría de las provincias venció el peronismo, que ciertamente no tiene un lenguaje común y además perdió sufragios respecto de la última elección de legisladores, como le ocurrió también a la Alianza con huidas mucho mayores en los grandes distritos. En la Capital Federal, la coalición entre la Unión Cívica Radical y el Frepaso perdió más de medio millón de sufragio, número que se eleva a cerca del millón y medio en la provincia de Buenos Aires. El drenaje fue en parte al «voto bronca» (en blanco o en blanco) o las nuevas agrupaciones como el ARI y el Polo Social y al incremento de votos de la izquierda en esta ciudad. Pero también al Frente con Todos que encabeza Gustavo Béliz con un sector del peronismo antimenemista.
Pero también en la provincia más grande del país, el peronismo sufrió drenaje de sufragios a pesar que el candidato a senador nacional, Eduardo Duhalde, superó al ex presidente Raúl Alfonsín por una luz superior a los 25 puntos, según los primeros cómputos.
Como se suponía, el ausentismo trepó al 30%, siendo la media en este tipo de comicios del 23%, pero entre los presentistas, el voto en blanco o castigo fue enorme en algunos lugares como en esta ciudad, Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y otras provincias con mayor población. En la Capital Federal, donde el escrutinio lento ponía en duda la veracidad de los anticipos de la boca de urna, había coincidencia de que el «voto bronca», era superior al que obtenía cualquier partido. En principio la Alianza con Rodolfo Terragno a la cabeza consiguió por su discurso anti-Cavallo pilotear el triunfo de la coalición frustrando las pretensiones de Argentina para una República de Iguales (ARI) la nueva formación de la diputada Elisa Carrió que, con todo, pasó a convertirse en la tercera fuerza política nacional, a pesar que su campaña electoral apenas pasó el mes y con recursos dignos de San Francisco de Asís.
Dura oposición a Cavallo
Pero aún Terragno en esta ciudad como Alfonsín en la provincia de Buenos Aires, y aún el oficialismo en el Chaco, que triunfó, ha tenido un discurso dirigido al electorado de fuertes cuestionamientos al ministro de Economía Domingo Cavallo, particularmente, reclamando un cambio en la orientación económica y social.
Ese fue, también, el mensaje de Duhalde –el gran triunfador de la jornada– que viene demandando «otro modelo», aunque sin precisar cómo, pero al igual que la mayoría de los pretendientes con muchos votos, han señalado que sin enfrentar la reprogramación de la deuda externa, no será posible hallar una luz para sacar a este país de un proceso recesivo que ya lleva más de tres años de duración y ha empinado la desocupación a más del 20%.
Desde esta perspectiva, el gobierno recibió castigos y llamados de atención, tanto de los que «votaron con bronca» como los que lo hicieron por los candidatos de la Alianza, el peronismo, el ARI o la izquierda ortodoxa que logra después de muchos años una pequeña representación en la Cámara baja.
De la Rúa declaró que con «humildad escuchará el mensaje de las urnas». Pero lo que se decía anoche en Olivos no estaba a tono con lo dicho por los votantes, aunque se prometían medidas para reactivar la economía. El presidente no suspendió su viaje que hoy lo lleva a España a una ceremonia sobre la lengua española, lo que exhibe su decisión de no sentirse afectado directamente por la avalancha de sufragios. «Mi gobierno no estuvo en juego» ha dicho reiteradamente, pese a que, aguardando un resultado no inesperado, ha previsto oxigenar su elenco ministerial pero dejando en su lugar al ministro de Economía, Domingo Cavallo, y no modificar la Ley de Convertibilidad que fija la paridad cambiaria un dólar, un peso. En rigor, ningún partido se pronunció por la devaluación, pero tanto Duhalde como Alfonsín anoche reclamaron medidas arancelarias que mejoren el tipo de cambio como herramienta para el crecimiento de la economía y de las exportaciones.
Terragno como candidato a senador nacional o Leopoldo Moreau, cabeza de la lista de legisladores nacionales por la provincia de Buenos Aires, prometieron que si triunfaban, pedirían la remoción del ministro de Economía, como condición para otra política. Pero tanto Alfonsín como Duhalde, más sutilmente, reclaman un cambio en el rumbo pero no se refirieron a la estabilidad futura de Cavallo.
La voz de las urnas
Los candidatos que respaldó el ministro de Economía, sobre todo en la Capital Federal, hicieron una elección mediocre, aunque Cavallo obtuvo legisladores en varias provincias en listas conjuntas con el peronismo. En la provincia de Buenos Aires, Duhalde no hizo combinación alguna con el titular de Acción para le República. Pero estas mixturas del cavallismo aliado al menemismo como al peronismo en algunos distritos, le permite amortiguar parte de la derrota electoral del gobierno. Eso lo cree también respecto a la alta votación porteña que recibió Gustavo Béliz, su ex aliado, y que disputaba anoche con Alfredo Bravo del ARI una banca en el Senado. Así como De la Rúa sostiene que él no fue candidato, Cavallo parecía ayer decir lo mismo y se apresta a lanzar un nuevo ajuste económico para poder cumplir con su programa de déficit cero. Es una manera muy peculiar de sintetizar la voz de las urnas. De todas maneras, el gobierno sabe que de persistir en su rumbo, perderá el respaldo que tiene de un fuerte sector del radicalismo y de lo que sobrevive del Frepaso dentro de la Alianza ya que un sector se fue con sus petates en dirección al ARI. En este sentido la Alianza tomará mayor distancia de De la Rúa si en pocas semanas no se exhibe medidas concretas que modifiquen el rumbo actual. Las prioridades planteadas son la reprogramación de la deuda para conseguir que disminuya el pago de intereses en los próximos años, de manera de contar con recursos para no seguir apretando el torniquete sobre el Estado y sus empleados, los jubilados y gran parte de los asalariados del sector privado. Cavallo tiene ante sí, como otra prioridad, conseguir que las provincias acepten el ajuste a sus propias economías, con lo demandan los acuerdos con el FMI. Para eso necesita que los bancos y los fondos de pensión le acepten una renegociación de las deudas que tienen con ellos las provincias. En esta elección hubo otras extrañezas, como que en la provincia de Corrientes donde se eligió gobernador, ganaba el «Tato» Romero Feris, que está actualmente detenido por defraudación, pero como no está condenado, según el Pacto de San José, fue pretendiente y sufragó. En La Rioja, otro detenido y procesado, Carlos Menem, es suplente de su hermano Eduardo que consiguió su banca.
Es probable que De la Rúa haga una nueva convocatoria a la
unidad nacional, pero el espacio para concretarla no pasa por una repartija de cargos sino por una plataforma de compromiso, que atraviesa la orientación política y social. Por los datos conocidos, el Senado y la Cámara baja tendrán mayoría peronista, lo que obligará al gobierno a la negociación permanente, para cuidar la gobernabilidad. El triunfo de Duhalde, las victorias peronistas en Santa Fe y Córdoba, que son, de hecho, las de sus gobernadores Carlos Reutemann y José Manuel de la Sota, abren un abanico de líneas para definir qué peronista será candidato en 2003, a las que ingresa el bonaerense Carlos Ruckauf. Si hasta ayer el gobierno tenía límites para profundizar el ajuste, después de conocerse lo que dijo la gente, se le han estrechado más. Si la lógica elemental enseña que no tiene otro camino que escuchar, no quiere decir que De la Rúa no esté atento también a las presiones del sector financiero concentrado. Por eso, lo dicho ayer por los votantes y las reflexiones de la mayoría de los políticos, no es de ninguna manera la última palabra. *
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