Expertos de EEUU dicen que luchar en terreno montañoso será una ardua tarea

Ofensiva terrestre debe ser lenta y metódica

Tras una semana de bombardeos contra el régimen talibán en el poder en Kabul, el Pentágono ya no esconde su intención de pasar a la ofensiva en el terreno, a través de la oposición afgana y las fuerzas especiales estadounidenses.

Las fuerzas especiales están entrenadas para identificar en el terreno objetivos potenciales, para enfrentar ejércitos enemigos o para capturar presuntos terroristas.

Los comandos enviados tras la huella del extremista islámico Osama bin Laden y de su red Al Qaeda, refugiados en Afganistán y acusados por Estados Unidos de perpetrar los atentados del 11 de setiembre, incluyen a los boinas verdes, Rangers y soldados de la Delta Force del ejército, y a ‘seals’ de la Marina.

Estos soldados altamente entrenados llegan al terreno en paracaídas o se deslizan a través de cuerdas desde los helicópteros Blackhawk con un arsenal de alta tecnología que incluye fusiles M-4 Carbine con rayos láser e infrarrojos que permiten la visión nocturna, y granadas paralizantes.

Los expertos consideran, sin embargo, que combatir la red terrorista en un país montañoso de clima hostil será una ardua tarea.

La captura de Bin Laden será aún más problemática: se desplazará permanentemente por las rutas, pernoctará en cavernas, incluso dispondrá de sosías que trabajan para él.

«Es como cazar un conejo en todo el Estado de Virginia occidental (centro-este)», declaró un responsable estadounidense al cotidiano The Washington Post.

La lucha contra Al Qaeda puede llevarse a cabo por medio de tácticas probadas, destacan los especialistas: inteligencia, obligar a los miembros de la red a desplazarse, reducir su margen de maniobra.

«Metódicamente, apoyándose en informaciones disponibles, se cierra la tenaza», aseguró William Nash, ex general, veterano de las guerras de Vietnam y del Golfo.

Johm Pike, director del organismo GlobalSecurity.org, con base cerca de Washington, precisó que «es necesario atrapar a un informante para conseguir a otro y así remontar la cadena. Evidentemente, decirlo es más fácil que hacerlo».

Entre las diferentes opciones, los expertos sugieren avanzar de forma concéntrica en una zona delimitada previamente o designar ciertas regiones donde los pilotos estarían autorizados a disparar contra todo lo que se mueva.

Las operaciones especiales de Estados Unidos están lejos de ser gloriosas.

Un intento por liberar a rehenes estadounidenses en Irán se saldó en 1980 con ocho muertos tras el choque de un avión de transporte Hércules C-130 con un helicóptero.

En 1993, una operación de secuestro de los adjuntos de un jefe militar somalí desató una carnicería en Mogadiscio que dejó 18 comandos estadounidenses muertos.

El capitán Richard Kidd, que trabajó para la ONU en el desminado de Afganistán en 1998 y 1999, divulgó un análisis por correo electrónico en el que señaló que las tropas de Estados Unidos deberían prepararse para la lucha cuerpo a cuerpo con los miembros de Al Qaeda y los talibán.

«Es esencial que comuniquemos a OBL (Bin Laden) y a todos los demás que están mirando, que podemos –y lo haremos– enfrentar y destruir al enemigo en un combate cuerpo a cuerpo», señaló.*

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