Bush rechazó negociar con el Talibán entrega de Osama
«Podríamos acordar la entrega si Estados Unidos nos mostrara evidencias de su culpabilidad. Si los talibán estamos seguros de que irá a un país neutral, que un eventual juicio no estará sesgado por Estados Unidos, analizaríamos la posibilidad», dijo Maulvi Abdul Kabir, uno de los más estrechos colaboradores del molá Mohammed Omar.
Pero rápidamente Bush salió al cruce de la oferta: la rechazó de manera terminante y aseguró que «no hay negociación».
Las condiciones puestas por la Casa Blanca para la entrega de Bin Laden «no son negociables». «Estados Unidos no tiene nada que negociar con el régimen talibán. No hay negociaciones. Punto», sintetizó Bush.
Pero además, Bush subió la apuesta, y reclamó no sólo la entrega de Bin Laden sino también la de «otros terroristas a los que su régimen protege y oculta en Afganistán».
Así, el atisbo de negociación que pareció insinuar el régimen de Kabul, tras una semana de ataques incesantes y cada vez más violentos, se desvaneció rápidamente.
Los talibán, a través de otro de sus líderes, Suhail Shaheen, evaluó que si Bin Laden fuera juzgado en Estados Unidos, sólo podría esperar la pena de muerte porque «ya ha sido condenado por la opinión pública».
«Si quieren que lo entreguemos, deberían suministrarnos todas las pruebas que tengan. Estados Unidos debería enviar las pruebas antes que los aviones y los misiles», concluyó.
Desde los jardines de la Casa Blanca, tras un corto descanso en la residencia de Camp David, Bush replicó: «Sabemos que Bin Laden es culpable», pero no aportó ninguna prueba adicional a los indicios sobre los cuales hasta ahora basó sus presunciones de culpabilidad.
«La única condición es que la entrega sea sin condiciones», dijo Bush en un demostrativo juego de palabras.
Además, reclamó la entrega de los principales líderes de la red Al-Qaeda –la organización que responde a Bin Laden– y destruir los campos de entrenamiento de guerrilleros a los que Estados Unidos asegura estar destruyendo con sus bombas.
Pero la lista de reclamos se extendió aún más: Bush reclamó la libertad inmediata de ocho ciudadanos occidentales, arrestados y bajo proceso judicial del régimen religioso de Kabul, presuntamente por difundir el cristianismo en un país de acentuadas y radicalizadas creencias islámicas.
Para ratificar en los hechos su negativa a entablar negociaciones con los talibán, Estados Unidos continuó hoy los bombardeos sobre Afganistán, según imágenes difundidas por la cadena de TV de Qatar, Al-Jarira, que tiene un corresponsal en Kabul.
Los principales objetivos de los nuevos ataques fueron nuevamente Kabul –especialmente en la región norte, donde están frente a frente los talibán y la opositora Alianza del Norte– y la capital espiritual de los talibán, Kandahar.
Abdulá Abdulá, el portavoz de los opositores, ratificó hoy que está «en permanente contacto» con las tropas occidentales.
Apuntado a esa afirmación, el molá Omar exhortó a los milicianos de la Alianza del Norte a que abandonen la alianza «con los invasores» y se sumen a la lucha de los talibán «contra la agresión de Estados Unidos». *
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