Menem no consigue afianzar su liderazgo
El líder de la Confederación General del Trabajo (CGT-Rebelde), Hugo Moyano, llamó a resistir en Córdoba un plan de ajuste que contempla la privatización del servicio eléctrico y fustigó duramente la política neo-liberal.
Pero en este caso, no se refería al gobierno de la Alianza que encabeza Fernando de la Rúa, sino al justicialista gobernador de esa provincia mediterránea, José Manuel de la Sota, quien enfrenta serias resistencias en el movimiento obrero para llevar a cabo las privatizaciones que tiene planificadas para poner en equilibrio las cuentas fiscales.
De la Sota había logrado un acuerdo con la Alianza para que la Legislatura cordobesa –donde el peronismo tiene minoría en el Senado– aprobara la reforma del Estado. Pero una crisis que generó en la Unión Cívica Radical ese acuerdo firmado por el actual interventor en Corrientes, Ramón Mestre con de la Sota, los obligó a dar un paso atrás.
Con todo, de la Sota consiguió «convencer» a un senador del Frepaso y logró apoyar la ley de reforma. El legislador fue expulsado del partido que encabeza nacionalmente Carlos «Chacho» Alvarez.
El clima de tensión que vivió la provincia obligó a De la Sota a no concurrir a la Capital Federal, donde Carlos Menem había convocado a los 14 gobernadores peronistas para discutir la línea frente al gobierno de la Alianza, es decir, consensuar un criterio común ya que los caciques provinciales tienen necesidades diferentes, y fijar qué política electoral se aplicará para los comicios del 7 de mayo, cuando se debe elegir al jefe del gobierno porteño.
Muchos gobernadores presionan para que el peronista Raúl Granillo Ocampo, ex ministro de Justicia de Menem, dé un paso al costado y permita el respaldo del Partido Justicialista al binomio que encabeza Domingo Cavallo con el objetivo de derrotar a la Alianza que domina el distrito.
Más tarde los gobernadores se encontraron con De la Rúa para abordar la situación de las provincias anegadas por las lluvias torrenciales. Varios mandatarios han difundido su malestar respecto de la ministra de Acción Social, Graciela Fernández Meijide, pero el Presidente le ha dado su respaldo. Más allá de falencias en esa cartera, o la escasez de fondos, la ministra ha sido ecuánime con los gobernadores, cualquiera sea su signo político, comentaron a LA REPUBLICA voceros de esa cartera.
Menem no consiguió presencia completa: solamente diez de los catorce mandatarios provinciales de su partido acudieron a la cita.
Además, el bonaerense Carlos Ruckauf, se retiró antes de culminar el encuentro. «No hay liderazgo», subrayó el gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saa, quien además reclamó una profunda autocrítica por la derrota electoral.
Los gobernadores quieren que Menem confeccione con ellos la agenda y la conducción partidaria.
El tema de la conducción del PJ será tratado el 4 de abril en un encuentro especial. Más allá de las palabras, no es una tarea fácil.
Pero la elección porteña apura el paso al ex presidente y una definición es inminente.
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