Hablan las urnas, no se sabe si las escucharán
Es difícil imaginar el futuro sin tener en cuenta qué evolución tendrá la política internacional. No hay datos de que el Presidente tenga en mente el mundo real cuando piensa qué cambios hará en su elenco de ministros o cuánto de novedad le dará al mensaje que daría con la voz de las urnas golpeando en sus oídos. De la Rúa no vivirá el resultado como una desgracia personal, de boca para afuera.
Por eso no suspendió su viaje a España el lunes, tanto porque fue una invitación del rey como para dar una señal de que él tiene sus tiempos para informar sobre medidas económicas y cambios ministeriales. Al menos dos son probables para que la política con el peronismo vencedor tenga posibilidades de alcanzar éxito a favor de la gobernabilidad.
Es esta política la que dejaría fuera de la cartera de Trabajo a Patricia Bullrich, de mala relación con los dos CGT y a Ramón Mestre en Interior, sin diálogo con la oposición. Necesita abrir una nueva instancia negociadora con los sindicatos más grandes, alejar la posibilidad de paros generales y darle un lugar en la concertación. Para ese objetivo necesitaría de otro operador en el Ministerio de Trabajo. ¿Relevará a la dama? Puede ir a otro sitio visto ya que parece inminente la salida de Juan Pablo Cafiero de la cartera de Promoción Social, víctima del ajuste de Cavallo.
Esta es una salida de peso: es el último de los ministros del Frepaso con lo cual la coalición ya no quedaría representada en el gobierno. La pregunta es cuánto incidirá sobre el bloque de legisladores de la Alianza que sobrevive. El frentismo lo decidirá en su congreso de fin de mes. Habrá otros cambios aunque sin precisarse cuándo. De todas maneras un enemigo de Bullrich, el jefe de Gabinete Crhystian Colombo pasa a ser una pieza clave en la etapa poselectoral, como Cavallo y el canciller. Otro ministro del Interior deberá conseguir convivir con los gobernadores peronistas y con la nueva realidad parlamentaria, donde el PJ será mayoría o primera minoría en ambas cámaras.
Primero, las deudas
El papel de Raúl Alfonsín para las nuevas metas políticas dependerá de los resultados de hoy: el delarruismo supone que el titular del partido, aun ganando su banca, no saldrá fortalecido. Si triunfa Rodolfo Terragno a pesar de su feroz discurso contra Cavallo, el Presidente se subirá al carro de la victoria. En definitiva no modifica la relación de fuerzas dentro de la UCR, suponen, y daña el proyecto de Elisa Carrió, cuyo futuro depende mucho de cómo le irá al ARI hoy.
Hay para todas estas cosas una tarea previa: conseguir refinanciar las pesadas deudas en las provincias, que permita cortarle los fondos pactados y llegar al déficit cero. Es una verdadera carrera contra el tiempo del equipo económico y el primer hito para la política de las «grandes coincidencias». En la misma dirección prioritaria están planteado tres temas: la reprogramación de los pagos de la deuda externa, armar un tejido de contención social frente a los duros días que se avecinan pero con menos recursos y resolver las controversias con Brasil para salvar el Mercosur.
Cualquier objetivo de reprogramar la deuda con tenedores externos, requiere previamente que el equipo económico la consiga con los bancos locales y con las AFJP (fondos de pensión) que no hacen fácil la tarea. Por eso Cavallo busca que los tenedores locales de bonos los cambien por otros a cinco o diez años de plazo con rendimiento entre el 7 y el 8% anual (más del 20% ahora), y que el Estado no pague intereses por un par de años. ¿Cómo lograrlo?: otorgándole a los tenedores garantías sobre la recaudación de impuestos, una herramienta que el Parlamento ya le rechazó.
Paralelamente habrá un nuevo ataque al gasto público, o sea, despidos.
Un encuentro clave
El encuentro entre De la Rúa y Fernando Enrique Cardoso desbrozó el camino para abrir las negociaciones para frenar los daños que genera la depreciación del real sobre las exportaciones y fuentes de trabajo argentinas. Pero esencialmente acordaron gestionar juntos un nuevo enfoque para la deuda externa en los EEUU: los dos podrían entrevistarse con George W. Bush en Nueva York. Antes, una sigilosa gestión diplomática se hará ante el Consejo de Seguridad de los EEUU, no sólo con el Tesoro. El esquema es claro: se han abierto nuevos conflictos en el mundo para los EEUU que no debieran desatender a esta parte del mundo que puede dar la mala sorpresa de una debacle económica simultánea o una seguida de la otra, si los dos no consiguen reprogramar los pagos de la deuda. En rigor la situación es más penosa aquí que en el país vecino, pero no cambia el enfoque.
En el Palacio San Martín los acuerdos con Cardoso han sido tomados como una victoria de su titular, Adalberto Rodríguez Giavarini quien aconsejó a De la Rúa encabezar las negociaciones, y no dejarla en manos de Cavallo, con pésima relación con los vecinos.
En definitiva sus objetivos, lograr compensaciones brasileñas por el alto voltaje del real, fueron rechazados de plano con menos diplomacia que la que habitualmente utiliza el socio. Tampoco quisieron ni hablar de congelar la Tarifa Económica Común, que es el non plus ultra del mercado, lo que lo diferencia de una simple zona de libre comercio. En dos semanas, los expertos deben conseguir un sistema que reduzca el impacto de la devaluación del real, salvaguardas que permitan defender los intereses de los productores locales. Las salvaguardas era otro término maldito para los brasileños, por eso que su ingreso a la mesa de negociaciones es un éxito de Cavallo quien se lo arrancó a su par, Pedro Malán. Los anuncios no conformaron a los industriales criollos, pero tampoco a los empresarios del Brasil, por lo que no habría que cantar victoria antes de gloria. ¿Volverán las tensiones? Si como ocurre efectivamente el real cayéndose provoca daños, la Argentina sigue teniendo una balanza globalmente superavitaria. Pero no es así si el cálculo se realiza entre manufacturas.
Pero la peor causa de esta realidad es la paridad argentina, que, a la vez, impide que crezcan sus exportaciones en el mundo. El objetivo de una moneda común queda para las calendas griegas. El flamante premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, acaba de alertar que Argentina debe tender hacia un cambio flexible y escuchar menos los consejos fiscalistas del FMI, una crítica al rumbo actual.
La eterna desconfianza
Los operadores externos siguen desconfiando y el riesgo país como récord mundial, es la expresión de ese estado de ánimo. La amenaza del default sigue pendiente tanto por las dificultades de la baja recaudación como la caída de los depósitos. Este es el dato que ahora leen con mayor unción los operadores. La fuga no es constante, cobra la forma de un serrucho, va en zig-zag. ¿Tienen que ver los resultados electorales? En realidad, poco. Pero los analistas de afuera no lo ven así y se interrogan si el nuevo Parlamento le renovará los poderes a Cavallo, caducan en marzo, o aprobarán las garantías de la recaudación para reprogramar la deuda. La suerte de Cavallo está vinculada a lograr que baje el peso de la deuda. Sus adversarios dentro del gobierno comentan que no puede viajar a Washington a negociar porque allí no lo quieren más. Sin embargo, afuera antes que nada preguntan si el ministro se va o se queda. Las presiones internas para su relevo serán proporcionales a la profundización de la crisis.
El peronismo pasará a ser otra vez la fuerza electoral predominante aunque la elección de hoy es parlamentaria. Obtendría el 32% de los votos contra 22% de la Alianza, 9% del AR
I y 18% en blanco. Los dos partidos grandes perderán muchos votos y deberán reflexionar por ello.
A pesar de tener a su titular nominal detenido, y con varios ex funcionarios procesados, el peronismo mantiene una masa leal. Es la muestra más palpable del fracaso político de la Alianza y las dudas sobre su futuro, aunque el ARI y el Polo Social sólo canalizarían una parte del disgusto con la coalición y con el PJ.
La lectura de las urnas pondrá en poco tiempo en un primer plano la sucesión para 2003. En el PJ no son pocos los aspirantes y no es fácil que articule un proyecto alternativo como para atraer a otras fuerzas y poder llegar a la Rosada.
El nuevo mapa político no es dramático para la gobernabilidad, sí en cambio, para los problemas económicos y sociales. Es el nuevo desafío para un presidente más débil, aunque él crea que no. *
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