"¡Tenemos que arrancarles los ojos a los norteamericanos con los dedos!", dijo un niño de nueve años pro talibán

Desde lo alto de un podio, en un viejo terreno de cricket, el deporte nacional de Pakistán, un niño de nueve años, micrófono en mano, arengó a una muchedumbre de 20.000 hombres contra Estados Unidos y aseguró que hay que «arrancar los ojos» a los norteamericanos.

«Â¡Tenemos que unirnos!», gritó Kudratrulá Hafiz. «Estados Unidos se inmiscuye en Afganistán, tenemos que unirnos a Osama, al molá Omar y a los talibán», afirmó.

«Estados Unidos mira con malos ojos nuestras madrasas (escuelas coránicas). ¡Tenemos que arrancarles los ojos! ¡Con los dedos!», dijo ante el auditorio de islamitas radicales, unos 15.000 según la policía.

«Escuche, Bush: si mata a Osama, cada niño musulmán se convertirá en un Osama para Estados Unidos», advirtió al presidente norteamericano, George W. Bush.

Hafiz forma parte del puñado de niños que, junto a una docena de hombres, habló este viernes durante una de las principales manifestaciones organizadas en Pakistán desde el comienzo de los ataques norteamericanos en Afganistán.

La bandera negra y blanca de los talibán y los carteles del fundamentalista islámico Osama bin Laden se veían por todas partes. Los manifestantes prometían fidelidad a su imagen, al jefe supremo de los talibán, el molá Omar, y a los talibán que le protegen.

«Â¡Osama es grande!», «Â¡Estados Unidos se hundirá!», «Â¡Afganistán es la tumba de Gran Bretaña!», «Al Qaeda es buena», «Estados Unidos es nuestro blanco, los norteamericanos deben morir», eran algunos de los lemas que gritaba la multitud.

Mientras los militantes empezaban a concentrarse al finalizar las oraciones del viernes, el día sagrado de los musulmanes, la policía y el ejército se desplegaban para evitar que se repitieran los actos de violencia que el lunes y el martes se registraron en esa ciudad del oeste de Pakistán, cerca de la frontera afgana.

La manifestación fue organizada por el Consejo de Defensa de Afganistán y el Jamiat Ulema Islam (JUI), que se ha convertido en el principal grupo de islamitas radicales en esa ciudad de 700.000 habitantes.

Según el JUI, 500 de sus militantes fueron detenidos desde el lunes, después de una manifestación en la que murieron cinco personas.

«Son inocentes. Tienen derecho a protestar. No son infieles. Simplemente quieren salvar a nuestro país», dijo el presidente en funciones del JUI, Maulvi Abdul Ghani. *

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