Prosiguen los bombardeos contra Kandahar, bastión de los talibán
La noche del jueves una quincena de ataques alcanzaron Kabul y sus alrededores.
El viceministro británico de Defensa, Lewis Moonie, indicó que los ataques aéreos iban a reducirse «netamente» durante el fin de semana, que coincide con la fiesta musulmana de la Ascensión del Profeta Mahoma.
Grupos islamitas organizaron manifestaciones en una decena de países musulmanes de Asia y Oriente Medio a la salida de la plegaria de los viernes. Las marchas, en algunos casos violentas, transcurrieron bajo una estrecha vigilancia policial.
En Pakistán hubo enfrentamientos entre unos 20.000 manifestantes antinorteamericanos y las fuerzas del orden en la ciudad de Karachi (sur), que se saldaron con dos heridos de bala.
En Peshawar (noroeste), ciudad fronteriza con Afganistán en la que viven unos 700.000 refugiados afganos, menos de 5.000 personas se manifestaron, sin incidentes. Un importante despliegue policial impidió la entrada a la ciudad a los manifestantes llegados del exterior.
También hubo manifestaciones en Lahore (este de Pakistán), mientras que el ejército y la policía patrullan por Islamabad, la capital, y Quetta (oeste), donde los disturbios habían causado cinco muertos a principios de esta semana.
En El Cairo (Egipto), 3.000 personas se manifestaron en la mezquita de Al Azhar, mientras que decenas de miles de iraníes marchaban en las grandes ciudades del país, convocados por el régimen.
Las manifestaciones antinorteamericanas reunieron a unas 5.000 personas en Dacca (Bangladesh), 2.000 en Kuala Lumpur (Malasia) y 3.500 en los territorios palestinos.
Los islamitas no consiguieron grandes movilizaciones en Yakarta (Indonesia), donde el número de manifestantes nunca ha pasado del millar.
Estas protestas se han registrado tras una nueva noche de bombardeos contra objetivos militares del régimen talibán, y contra objetivos ligados a la organización Al Qaeda, de Osama Bin Laden, señalado por Washington como responsable de los atentados del 11 de setiembre.
El jueves por la noche, un mes después de los atentados, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dio una «segunda oportunidad» a los talibán, al ofrecerles la paz si entregan a Bin Laden. De momento no ha habido respuesta de Kabul.
Si los talibán no entregan a Bin Laden, Bush repitió que Estados Unidos y sus aliados irán a «sacar a los terroristas de sus cuevas para conducirlos ante la Justicia».
«Esto puede requerir uno o dos años, pero ganaremos», aseguró el presidente.
La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson, pidió a Estados Unidos una pausa en los bombardeos, sin la cual los afganos «van a morir de hambre».
George W. Bush afirmó que los bombardeos permitieron destruir «los campos de entrenamiento terroristas» y aniquilar «la mayor parte de las defensas antiaéreas de los talibán.
Este viernes, el ministro británico de Defensa, Geoff Hoon, habló sólo de un «cierto éxito» en la destrucción de campos de Al Qaeda, pero estimó que la ofensiva norteamericana había permitido «progresos muy considerables» en la debilitación de las defensas antiéreas talibán.
Por su parte, la ministra británica de Cooperación Internacional, Clare Short, tildó de «propaganda que deforma los hechos» los balances de víctimas ofrecidos por la agencia AIP, con sede en Pakistán y próxima a los talibán, que informó que 160 cadáveres habían sido recuperados en el pueblo de Kadam (este de Afganistán), tras el bombardeo que hubo la noche del miércoles al jueves.
La AIP indicó también que seis civiles habían muerto la noche del jueves tras el bombardeo de un cuartel en Qargha, al oeste de Kabul.
Según diversas fuentes próximas a los talibán, los bombardeos han causado más de 300 víctimas civiles.
Tanto Hoon como su viceministro Moonie mencionaron la posibilidad de una intervención de fuerzas terrestres aliadas antes del invierno, que empieza a mediados de noviembre, y afirmaron que «ninguna decisión se ha tomado» al respecto.
En Estados Unidos las medidas de seguridad se han reforzado en todo el país, que teme en particular el terrorismo biológico tras el descubrimiento de tres casos de contaminación por ántrax, uno de ellos mortal, en Florida (sudeste de Estados Unidos).
Una empleada del canal de televisión NBC en Nueva York resultó infectada por la bacteria del ántrax, anunció este viernes el canal de informaciones MSNBC, filial de NBC.
MSNBC anunció en la antena que una empleada de NBC, en su sede central del Rockefeller Center en el corazón de Manhattan, se reveló positiva durante un test de detección de la enfermedad del ántrax.
El Senado norteamericano votó el jueves un arsenal legislativo para ampliar las medidas antiterroristas y mejorar la seguridad en los aeropuertos y aviones. Las medidas afectan en especial a las escuchas telefónicas y a las detenciones preventivas, y autorizan a los pilotos a llevar armas.
En el terreno diplomático, George W. Bush dijo «tomar en serio» la voluntad mostrada por Siria de participar en la guerra contra el terrorismo, y recordó que su país vigila de cerca al presidente iraquí Saddam Hussein. George W. Bush se declaró asimismo favorable a la creación de un Estado palestino.
El portavoz del primer ministro israelí, Ariel Sharon, respondió el viernes que Estados Unidos jamás impondrá a su país una solución al conflicto entre israelíes y palestinos.*
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