El aburrimiento de los pilotos "Top Gun"
Para los pilotos de los cazas F-14 y F-18 de la Marina de Guerra, catapultados desde los portaaviones «Enterprise» y «Carl Vinson» en navegación frente a las costas de Pakistán, las misiones pueden durar entre tres y siete horas, requiriendo varios aprovisionamientos en el aire.
Los objetivos están a miles de kilómetros de distancia. Una eternidad para los Top Gun adiestrados con la mira puesta en misiones fulminantes.
De los 110 pilotos a bordo del «Carl Vinson» sólo unos quince tenían ya experiencia en misiones de guerra (en el Golfo y Kosovo) antes de Libertad Duradera. Las misiones son asignadas rotativamente en forma tal que permiten a todos los jóvenes Top Gun la experiencia del «bautismo de fuego».
«He visto el blanco explotar como una bola de fuego. Me parecía estar en el cine», comentó uno de los pilotos al regresar de su misión.
La resistencia opuesta por los talibán ha sido inexistente hasta ahora, según dicen unánimemente los Top Gun. «Hemos visto el resplandor de los disparos de la antiaérea pero nosotros estábamos muy alto, fuera del alcance. Yo masticaba oruzú. No me sentí nunca en peligro», dijo al Washington Post un piloto identificado sólo por su nombre de pila, Ken.
El verdadero enemigo es el aburrimiento, según surge de los relatos de los pilotos recogidos por la prensa.
Uno de ellos, al término de su misión, dijo: «Saqué de mi mochila los sandwiches de manteca de maní que había llevado… A mis espaldas mi compañero trataba de aplastar a una cucaracha que se había infiltrado en la cabina».
El comandante Chuck Wright explicó que «es importante que todos los pilotos prueben la tensión de la primera misión de guerra».
Lo más difícil para los jóvenes Top Gun vendrá los próximos días cuando tendrán que apoyar las misiones de las tropas en tierra. Tendrán que volar a mucho menos altura y entonces la amenaza de los misiles Stinger de los talibán será más real.
A través del circuito televisivo interno del «Enterprise» fueron difundidas las imágenes al infrarrojo de los blancos alcanzados desde el aire por los pilotos de la Marina.
Siempre según los relatos recogidos por la prensa aun más aburridas son las misiones de los pilotos de los bombarderos B-2 que despegaron del central estado de Missouri y que volvieron a su base después de 44 horas de vuelo, tras haber atacado blancos ubicados exactamente del otro lado del planeta.
Las misiones de los bombarderos «invisibles» requirieron de seis aprovisionamientos en vuelo y un cambio de tripulación en la base británica de Diego García (en el Océano Indico) que se realizó dejando encendidos los motores del avión.
Los B-2 pueden lanzar dieciséis bombas de mil kilogramos cada una, guiadas por señales satelitales. Algunas de las bombas llevaban inscripciones como «En recuerdo de la policía de Nueva York» o «En memoria de los bomberos neoyorquinos».
La cabina de pilotaje de los B-2 está dotada de un camastro y de un baño portátil.
El general Anthony Przybyslawski, comandante de la Base de la Fuerza Aérea Whiteman, de Missouri, dijo: «Completamos nuestra misión en la parte opuesta del planeta y todos los aviones regresaron a su base. Fue un largo viaje. La precisión de los pilotos fue perfecta y la misión fue lograda al cien por cien».
La aviación estadounidense se desencadena contra los talibán
La aviación estadounidense se desencadenó en la noche del miércoles al jueves contra los talibán, los milicianos islámicos en el poder en Afganistán, lanzando contra las ciudades de Kabul y Kandahar los ataques más violentos desde el comienzo de su campaña de ataques aéreos.
En esta cuarta noche de ataques, oleadas de aviones se sucedieron sobre la capital y sus alrededores, donde se escucharon por lo menos 30 poderosas explosiones, y sobre Kandahar, centro del poder talibán, en el sureste del país, que también fue muy bombardeado.
Un responsable talibán declaró a la AFP que los últimos bombardeos habían provocado «un gran número de víctimas» y habían destruido una mezquita en la ciudad de Jalalabad, al este.
Después de haber anunciado que disponía ahora de la supremacía aérea sobre Afganistán, Estados Unidos redobló sus ataques contra el régimen talibán.
Un responsable del Pentágono precisó anónimamente que los últimos ataques habían tenido como objetivos guarniciones de los talibán cerca de Kabul, una estación de radar y campamentos de entrenamiento cerca de Kandahar.
Washington se comprometió a destruir la red del islamita Osama bin Laden, acogido por los talibán y acusado de ser el organizador de los atentados terroristas que provocaron unos 5.500 muertos y desaparecidos el 11 de setiembre en Nueva York, Washington y Pennsylvania.
A partir del miércoles a las 20H15 locales (15h45 GMT), oleadas sucesivas de aviones sobrevolaron Kabul y sus alrededores, y se escucharon 18 fuertes explosiones. Las deflagraciones al parecer se produjeron al norte y centro de la capital y en el sector del aeropuerto.
«Los bombardeos eran muy intensos, y hemos podido ver muy claramente los resplandores y las sacudidas», declaró el corresponsal de la AFP en Kabul. Las baterías antiaéreas de los talibán abrieron fuego, pero con menos intensidad que en las noches anteriores.
Después de algunas horas de respiro, los aviones iniciaron nuevos ataques, largando por lo menos doce bombas sobre objetivos cerca del centro de la capital, según testigos.
Como cada noche desde el comienzo de los ataques, la electricidad fue cortada desde la primera oleada de aviones y Kabul quedó en la oscuridad total. Los habitantes sometidos al toque de queda permanecieron escondidos en sus casas.
El otro objetivo de la noche fue el sector de Kandahar, residencia de Bin Laden y del molá Mohammad Omar, jefe supremo de los talibán. Allí también los bombardeos fueron muy violentos.
«Es verdaderamente aterrador», declaró a la AFP un hombre residente a unos 30 km del centro de Kandahar. «Escuché cuatro o cinco explosiones que parecían muy cercanas», relató por teléfono satelital. «Todo se mueve a mi alrededor, pero no tengo dónde esconderme».
El sector de Kandahar ya había sido atacado en varias ocasiones.
Un responsable del Pentágono declaró que el martes la aviación estadounidense había utilizado por primera vez una bomba teleguiada de 2,5 toneladas capaz de penetrar un búnker e iba a usarla de nuevo el miércoles.
Estas bombas, llamadas GBU-28 son capaces de penetrar hasta treinta metros bajo tierra o atravesar seis metros de concreto. Son utilizadas contra los centros de comandancia y de control enterrados o blindados. Según los talibán, se habían registrado 28 muertos en Kandahar antes de la cuarta noche de ataques. Pero el embajador de los talibán en Islamabad, Abdul Salem Zaeef, anunció que el molá Omar y Bin Laden no habían sido alcanzados durante los ataques.
Antes de la nueva oleada de ataques, los talibán habían anunciado ya igualmente 25 muertos en Kabul desde el domingo.
El total de víctimas de los ataques aéreos desde el comienzo ascendería a 76 muertos civiles y más de 100 heridos, según un conteo efectuado por la AFP en base a las declaraciones de los talibán y no confirmable por otras fuentes. Por otra parte, los milicianos islámicos no han dado cuenta de pérdidas en sus filas. *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad