Segundo aniversario del golpe de Estado en Pakistán

Los pro talibán preparan gigantesca manifestación

Hasta ahora las manifestaciones, en ocasiones violentas, no fueron masivas.

Pero las concentraciones previstas para el viernes serán una prueba para el general, ya que se empieza a hablar de un número elevado de víctimas civiles en Afganistán y la presencia de militares estadounidenses en Pakistán fue confirmada oficialmente.

Musharraf presidió el jueves una reunión del gobierno, en presencia de jefes provinciales de la policía.

Según un portavoz, Ishfaq Gondal, la reunión tenía por objeto examinar las cuestiones de seguridad para garantizar el «mantenimiento de la ley y del orden» en el país.

Mientras que algunos de sus dirigentes cumplen arresto domiciliario, los grupos político-religiosos del movimiento islámico radical paquistaní organizaron nuevas manifestaciones para el viernes en todo el país.

En Quetta (oeste), miles de militantes pro talibán comenzaban a concentrarse este jueves para la «gran» manifestación.

Esta ciudad, próxima a la frontera afgana, fue escenario de violentos incidentes tras el inicio de los ataques estadounidenses contra Afganistán.

El martes, al menos cinco personas murieron y 28 resultaron heridas en enfrentamientos con las fuerzas del orden, que emplearon munición real.

Musharraf denunció «negligencias» de las fuerzas de seguridad en la gestión de la crisis de Quetta.

También aprovechó para lanzar una firme advertencia a todos los extremistas que pensasen provocar nuevos disturbios.

«Adoptaré medidas severas contra toda persona u organización implicada en cualquier actividad destinada a perjudicar los intereses nacionales o los bienes del Estado», declaró el general.

«En el futuro, ninguna actividad extremista será tolerada en Pakistán».

Este jueves, Qazi Hussain Ahmed, jefe de Jamaat e Islami, principal partido fundamentalista islámico, pidió la dimisión del presidente durante una manifestación que congregó a más de 20.000 personas en Temar Garh (noroeste), en la frontera con Afganistán.

Hasta ahora, el general Musharraf consiguió contener el movimiento de protesta.

Paria de la comunidad internacional antes de los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos, consiguió darle la vuelta a la situación asociándose con Washington en la campaña antiterrorista.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que no sabía ni siquiera su nombre durante su campaña electoral de hace un año, le telefonea regularmente, y el primer ministro británico, Tony Blair, fue a Islamabad el 5 de octubre, dos días antes de que empezase la ofensiva.

Pervez Musharraf, de 58 años, derrocó al gobierno civil del primer ministro Nawaz Sharif en un golpe de Estado, el 12 de octubre de 1999.

Musharraf también ha aprovechado la campaña militar contra Afganistán para reorganizar las fuerzas armadas y los servicios de Inteligencia. *

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