Islam y extremismo: la vasta empresa pedagógica en los EEUU
Una vez pasado el impacto inicial de los atentados, el público norteamericano –tradicionalmente poco interesado en la política exterior– quiso comprender quiénes eran esos kamikazes que odiaban tanto a su país.
En pocos días, los libros sobre Osama bin Laden y la red Al Qaeda, el Islam militante y los talibán treparon a los primeros lugares en las listas de ventas. El miércoles había seis en la lista de 25 best-sellers del sitio Internet amazon.com.
«Cómo juego al golf», de Tiger Woods, está todavía en cabeza, pero «Talibán» está en tercer lugar, y «Una breve historia del Islam», en el 21.
Esta semana la edición nacional de Newsweek titula, sobre la foto de un niño con turbante blanco y blandiendo una Kalashnikov de plástico: «Por qué nos odian — Las raíces de la rabia islámica y lo que podemos hacer».
En 17 páginas, el semanario intenta responder a la pregunta, remontándose a las raíces del islamismo radical, insistiendo sobre las frustraciones de las sociedades árabes y la visión que tienen de Estados Unidos. «Decir que Al Qaeda es un grupo marginal puede ser tranquilizador, pero es falso», escribe el periodista (musulmán de origen indio) Fareed Zakaria. «Lean la prensa árabe al día siguiente de los atentados y encontrarán una admiración apenas disimulada por Bin Laden».
El otro gran semanario, Time, titula en primera, sobre la foto de un manifestante vociferante: «Afrontar la furia».
La televisión no se queda atrás. La cadena pública PBS difundió el martes en la noche un documental de 52 minutos de la serie «Frontline» titulado: «A la búsqueda de respuestas», que también remonta a la creación de los Hermanos Musulmanes en Egipto a final de los años 20.
«Frontline intenta explicar cómo el gobierno estadounidense no ha logrado comprender por qué y hasta qué punto los fundamentalistas musulmanes odian a Estados Unidos», escriben los autores.
La emisión se completa por un sitio Internet exhaustivo. La mayoría de las cadenas de televisión utiliza su sitio web para proponer recuentos históricos o análisis de investigadores.
Por primera vez con tanta rapidez la ficción televisada, y no solamente la información, se movilizó en la empresa pedagógica.
Los autores de la célebre serie «West Wing», que trata sobre las intimidades de la Casa Blanca, escribieron en pocos días, luego del 11 de setiembre, un episodio suplementario que fue difundido el 3 de octubre.
Ellos no copiaron la realidad y ningún ataque aéreo fue evocado: escogieron, para dar a los telespectadores una clase magistral de instrucción cívica, poner en escena una falsa alarma en la Casa Blanca durante la visita de un grupo de estudiantes.
Encerrados en la cafetería, escuchan a los héroes de la serie (los consejeros del presidente) rivalizar en elocuencia y erudición sobre el tema del día.
Los dramas del World Trade Center y del Pentágono «fueron vividos como un shock, aun para los dirigentes estadounidenses», estima el profesor Fawaz Gerges, que enseña relaciones internacionales y política de Medio Oriente en la Universidad Sarah Lawrence, al norte de Nueva York.
«La mayoría de las personas no podía imaginar un horror tal ni siquiera en sus sueños más disparatados. Es una alarma de despertador para Estados Unidos. Es atroz que para eso haya sido necesario un drama de tales dimensiones». *
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