Viene muy reñida la elección en la capital federal argentina

Las elecciones para renovar la totalidad del Senado Nacional y la mitad de la Cámara Baja tienen en la Capital Federal una importancia singular porque detrás de quien gane puede ir construyéndose un proyecto distinto al de la Alianza, o su continuidad por otros senderos.

El solo hecho de que las encuestas den muy parejas las posibilidades a quedarse con las dos bancas a los candidatos del ARI, que lidera sin ser pretendiente la combativa diputada Elisa Carrió, o a los de la Alianza, exhibe en primer lugar que el espacio progresista continúa siendo importante en el distrito porteño.

La fórmula del ARI es de impronta socialista. Por los dos cargos en juego para senadores por la mayoría, están el maestro y actual diputado nacional Alfredo Bravo, un viejo luchador por los derechos humanos, acompañado por la famosa cantante de tangos Susana Rinaldi, desde hace mucho, militante del partido socialista democrático.

Para los dos puestos de mayoría de la Alianza compite el ex jefe de gabinete de la actual administración de Fernando de la Rúa, Rodolfo Terragno, junto a la legisladora porteña del Frepaso, Vilma Ibarra, hermana del jefe del gobierno porteño, Aníbal. Quien crea que la mujer llegó por el peso del alcalde se equivoca: de origen comunista, Vilma Ibarra es considerada una excelente diputada distrital. Y Terragno se ha enfrentado a De la Rúa y ha colocado como consigna fundamental de su campaña la necesidad de un nuevo rumbo económico. Lo explica en forma tajante: «Si ganamos, Domingo Cavallo (ministro de Economía) debe renunciar».

Los analistas entienden que si Bravo lidera los votos el domingo por la noche no será sólo él el triunfador: los lauros se los llevará, en gran medida, Elisa Carrió. Sin un dólar, se podría decir, sin un níquel, esta nueva agrupación basa gran parte de su prédica en la alta imagen positiva de la legisladora por el Chaco. Los candidatos del ARI debieron sacar créditos bancarios para solventar la campaña electoral y algunos, como Carrió o el diputado socialista Oscar González, hipotecaron sus casas. En los últimos días donde se deciden la legión de indecisos, Carrió llevó a los tribunales nuevas denuncias contra el ministro de Economía, a quien por una querella suya un fiscal lo imputó por violaciones a los deberes de funcionario público en el caso del megacanje. Se trata de la operación por la cual la Argentina logró postergar vencimientos de su deuda externa, pero pagando comisiones elevadas e incrementando notablemente sus compromisos a futuro. Ha sido Carrió quien ubicó las cuentas secretas de Carlos Menem en Suiza y sus allegados afirman que tiene en carpeta otras que dejarían muy mal parado al ex presidente y varios de sus colaboradores históricos. «Ahora hay que lograr que el dinero vuelva a manos de los argentinos», declaró. Si consiguió transmitir su carisma a los candidatos a senador nacional especialmente, y el ARI gana las dos bancas en juego, no hay duda de que Carrió será el eje de la nueva coalición progresista. Pero además es la sepulturera de las ambiciones de Terragno de convertirse, en 2003, en el pretendiente presidencial por el mismo espacio y desde la Alianza, cuyos manifiestos liminares rescata.

Un traspié del destacado periodista golpearía a la Unión Cívica Radical, máxime cuando en la provincia de Buenos Aires Raúl Alfonsín aún no tiene total certeza de que puede sacar una banca, muy lejos de los votos que alcanzaría el ex gobernador Eduardo Duhalde. Alfonsín, como Terragno (y Duhalde), cabalga sobre la misma ruta: modificar el rumbo económico. El titular de la Unión Cívica Radical no pone tanto énfasis en que Cavallo debería irse, sino en que se cambie el rumbo y se respalde a De la Rúa con un gran acuerdo entre los partidos políticos, los empresarios y los líderes de las dos CGT.

Fernando de la Rúa debió decir, pero sin insistir en ello, que como vecino porteño y afiliado a la Unión Cívica Radical, votará a Terragno, ilógica postura que se contradice con los hechos y los discursos. Quien respalda a Cavallo (y con ello al Presidente) es la coalición de cavallistas y menemistas (Unión por Buenos Aires) que propugnan a la mano derecha del padre de la convertibilidad como pretendiente a senador nacional: Horacio Liendo. Carrió lo denunció por supuestos manejos dolosos en el ex banco Macro. Encabeza la lista de diputados por esta entente, el ex motonauta y actual diputado nacional Daniel Scioli, que cuenta con el respaldo de Carlos Menem.

Una incógnita doble genera la candidatura a senador por «Frente por un Nuevo País» del ex menemista Gustavo Béliz. Una, la cantidad de recursos que posee para estar su nombre o rostro en todos lados y medios y dos, cuántos sufragios podrá contabilizar. Algunas encuestas lo ubican peleando con Bravo y Terragno. Su discurso contra Cavallo contrasta con el hecho de que un año atrás los dos integraron el frustrado binomio para controlar el gobierno porteño. Las encuestas dan una interesante intención de voto a diputado nacional a la Izquierda Unida, que encabeza la peronista Patricia Walsh y como segundo candidato, con alguna chance, al secretario del Partido Comunista, Patricio Echegaray. Ese espacio, disputado por varias propuestas, tiene como otro candidato al éxito al ex trosquista Luis Zamora, por «Autodeterminación y Libertad». Su suceso o no, depende del grado de corte de boletas: que muchos ciudadanos que opten por Bravo o Terragno para senador, lo hagan diputado partiendo la papeleta. *

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