La izquierda histórica argentina espera conquistar bancas
La izquierda histórica con propuestas parecidas pero con una gran fragmentación, supone que el domingo hará la mejor elección desde que el país volvió a la normalidad institucional en 1983.
Las chances son mayores en los dos distritos más importantes, la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires.
La situación objetiva, descontento popular muy arraigado, desconfianza con los partidos políticos tradicionales y también el desplazamiento hacia la izquierda en las elecciones universitarias de los últimos meses donde agrupaciones de esa tendencia aplastaron a la rama estudiantil de la Unión Cívica Radical, en los centros de estudiantes y en las representaciones estudiantiles en los claustros universitarios en las facultades porteñas de Ciencias Económicas (60.000 inscriptos), Ingeniería o Derecho, amen de similares experiencias en facultades del interior del país.
En el distrito porteño, la Izquierda Unida (coalición entre el partido Comunista y el Movimiento Socialista de los Trabajadores), aparece con una intención de voto que le aseguraría un escaño.
Para lograr un diputado nacional, los partidos deben conseguir un piso del 3% del padrón electoral.
Como se aguarda una fuerte deserción y una importante cantidad de votos en blanco, la cantidad de votos validos es menor y por lo tanto las posibilidades de quienes superan el mínimo, crece.
Si el ex diputado Luis Zamora, ex trosquista, consigue que votantes por otros partidos, corten boleta para diputados y lo hagan por él, como aguarda, podría dar una sorpresa. Se presenta por el partido Autodeterminación y Libertad.
El Partido Obrero (trosquista) rompió una antigua costumbre y acepto ir conjuntamente con el Movimiento Al Socialismo.
Su expectativa es conseguir que Jorge Altamira, su secretario general, llegue a una banca por la provincia de Buenos Aires.
Otros partidos de izquierda son el Partido de los Trabajadores Socialistas, el Socialista Auténtico y el Humanista.
El Partido Comunista Revolucionario convocó a votar en blanco, dentro de su táctica a favor del «argentinazo». El Partido Peronista Montonero, también pidió abstenerse o sufragar nulo.
En general quien desde la izquierda participan de la elección tienen un denominador común: suspender el pago de la deuda externa.
El PO añade un fuerte condimento político: conseguir con el resultado electoral que se preparen las condiciones para la convocatoria de una asamblea constituyente que conforme nuevas bases para el país y un nuevo gobierno.
La aparición del Polo Social del sacerdote Luis Farinello y sobre todo de Alternativa para una República de Iguales (ARI), de Elisa Carrió, limita las expectativas de la izquierda de atraer a los desencantados del Frepaso y de la Alianza.
La Izquierda Unida logró semanas atrás en Córdoba, donde tuvo lugar una elección de constituyentes provinciales, el 9% de los sufragios.
Si lo repite ahora en esa provincia, trae un legislador nacional. Se verá.*
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