Restos de misil ucraniano en avión ruso
Partes de un misil ucraniano S-200 fueron hallados entre los restos del Tupolev ruso que estalló en vuelo el jueves pasado con 76 personas a bordo y cayó sobre el Mar Negro, dijeron ayer expertos rusos a la agencia Interfax.
Los expertos participan de la investigación de la catástrofe, agregó la agencia, que recordó que las conclusiones oficiales sólo se conocerán en los próximos días. La prensa rusa da por segura, a pesar de la desmentida de Kiev, la versión de que un misil ucraniano desviado durante una ejercitación militar abatió al avión que volaba de Tel Aviv a Novosibirsk, en Siberia.
Fuentes oficiales rusas internas de la comisión investigadora por otra parte hablaron con cautela e invitaron aparentemente a Kiev a tomar «la decisión difícil, pero correcta, de asumir la responsabilidad del accidente».
Descartada la versión del atentado terrorista, todos los elementos apuntan hacia el error ucraniano, dijeron las fuentes a la agencia Itar-Tass.
Un radar ruso registró poco antes del desastre un «objeto sin piloto» acercarse a alta velocidad al Tupolev, a bordo del cual viajaban 78 personas, en su mayoría ciudadanos israelíes de origen ruso. También el misterio de las perforaciones del fuselaje aparecen resueltos: las cabezas de los S-200 –explicó el mariscal de la aviación Ievghieni Shaposhnikov– contienen «perdigones que pueden provocar agujeros de ese tipo».
El mismo presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró ayer que Moscú no intenta ocultar ningún tipo de evidencia ni rusa ni de otro país.
«La verdad será de dominio público», resaltó Putin, quien intentó no echar más leña al fuego y busca restablecer relaciones con Kiev, de la cual espera reconozca su culpabilidad.
Sobre fuentes ucranianas, en tanto, los generales buscan crear un «muro hermético» y el ministro de Defensa desmiente las versiones. *
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