Antrax: expertos no creen en la contaminación natural
Las posibilidades de una contaminación natural van de «cero a ninguna», declaró el senador por Florida Bob Graham, después de conversar con Jeffrey Koplan, director del Centro de control y prevención de enfermedades (CDC) de Atlanta (Georgia), quien investiga los casos, el primero de los cuales concluyó con la muerte de un hombre el viernes.
Sobre la base de informaciones transmitidas por el CDC, el senador estimó incluso poco probable que la contaminación haya tenido lugar «sin intervención humana».
Si nadie duda de que la bacteria existe en la naturaleza, los expertos coinciden en que es poco probable que ella se encuentre espontáneamente en el teclado de un ordenador, donde la descubrieron los investigadores del FBI, lo que los llevó a clausurar un inmueble de Florida y a realizar exámenes de diagnóstico de la enfermedad entre todos sus ocupantes.
«No es ilógico pensar que les pudo ser enviada por correo; se puede elaborar todo tipo de hipótesis actualmente», señaló el doctor Michael Muszynski, jefe del servicio de enfermedades infecciosas del hospital Nemours en Orlando (Florida).
Para los expertos, un solo caso de contaminación en un inmueble ya es raro. Dos casos «son una enorme coincidencia, que no se condice con una contaminación natural», estimó el doctor Matthew Meselson, experto en guerra bacteriológica en la universidad de Harvard, citado ayer martes por el New York Times.
El germen (Bacillus anthracis o anthrax para los anglosajones) puede mantenerse activo durante décadas si se conserva en un ambiente seco y no está sometido a la acción de la luz. No es contagioso, pero puede matar en algunos días si se vaporiza al estado de espora. Los sistemas de ventilación del inmueble o el correo pueden, pues, ser vectores posibles para un ataque terrorista.
En lo que respecta al tratamiento de esta enfermedad pulmonar, puede ser combatida con antibióticos si se lo hace rápidamente, antes de que la bacteria produzca sus mortales toxinas.
Louis Pasteur había puesto a punto en 1881 una vacuna de uso veterinario contra el ántrax y vacunado a corderos.
Una sola sociedad estadounidense conocida está en condiciones de producir en la actualidad una vacuna para uso humano: Bio-Port, instalada en Lansing (Michigan, centro-norte). Pero esta firma, cuyo laboratorio fue clausurado por razones sanitarias por la Food and Drug Administration (FDA) en 1998, aguarda la autorización para reiniciar la producción en sus nuevas instalaciones.
Según Bio-Port, las existencias disponibles de esta vacuna están en poder del ejército estadounidense.
En cualquier caso, «no se trata de una buena vacuna, debido a sus efectos secundarios (fatiga, malestares, estados gripales) y porque no inmuniza a largo plazo», explicó recientemente a la AFP el doctor Luciana Borio, experto del Centro de Estudios para la Biodefensa civil, dependiente de la universidad John Hopkins de Baltimore (Maryland, este).*
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