Noreste de Afganistán, única región no bombardeada por EEUU
Los territorios de la oposición del noreste de Afganistán, que hasta hace poco eran objeto del ímpetu guerrero de los talibán, se han convertido con los ataques aéreos estadounidenses en la región más segura del país.
«Antes, vivíamos en el temor de los bombardeos de los talibán. Ahora son ellos los que reciben las bombas», exclamó riendo un intérprete que trabaja para el «ministerio» de Relaciones Exteriores en Juaja Bahudín.
Y se regocija por la revancha: «Esos bombardeos van a desmoralizarlos cada día más. Es formidable. No se atreverán a atacarnos», agregó.
Su ministro, el doctor Abdulá Abdulá describía hace unos días las tentativas de los talibán para acercarse lo más posible de las líneas de las fuerzas de la oposición. «Se acercan lo más posible para protegerse de los ataques», comentaba antes de los primeros bombardeos.
El doctor Abdulá forma parte de la «troika» que remplazó –junto al general Abdul Quassim Fahim y Yunus Uanuni– al comandante Ahmed Shah Masud muerto en un atentado el 9 de setiembre.
Por otra parte, la asistencia humanitaria comienza a circular activamente en esta zona de la oposición que comprende el norte de la provincia de Tajar y la provincia de Badakshán, en el extremo noreste del país y única bajo control total de la oposición.
«Según lo dicho por los medios informativos, el dinero debería comenzar a llegar. Es algo bueno», afirmó Sebastien Trives de la ONG humanitaria francesa Acted (Agencia para la cooperación técnica y el desarrollo) particularmente activa en Afganistán.
Por el contrario, en las zonas controladas por los talibán, más o menos las tres cuartas partes del país, la partida hace una semana de los funcionarios de las Naciones Unidas y de las organizaciones no gubernamentales crearon dificultades suplementarias que han provocado una notable aminoración de los programas de asistencia.
Según las Naciones Unidas, actualmente existen 5,3 millones de personas en situación de gran vulnerabilidad en Afganistán, debido a los combates, a la sequía o a los dos causas simultáneas.
Según la ONU, esta cifra podría aumentar rápidamente a 7,5 millones de personas. *
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