La Alianza espera que los "cruise" le abran el camino
Los talibán son más numerosos y están mejor equipados y protegidos por defensas naturales como las altas montañas y los ríos.
La Alianza sabe bien que está en desventaja respecto de sus adversarios y por esto espera que Estados Unidos complete la destrucción de las estructuras militares de los fundamentalistas antes de hacer correr riesgos a sus hombres, que son entre 10.000 y 15.000.
En este pequeño ejército, los más jóvenes tienen apenas 15 años y ninguna experiencia en la guerra.
Fueron reclutados en el curso de la movilización, seguida a los ataques terroristas a Estados Unidos del 11 de setiembre, y se trata de jóvenes que ni siquiera han recibido el bautismo de fuego.
La iniciación de los bombardeos había generado entusiasmo entre la población local y los refugiados que esperan poder volver pronto a sus tierras.
La noche última hubo intercambio de disparos de artillería en todos los frentes, pero no se trata de una ofensiva planificada, dijeron fuentes militares en Khodj Bakhautdin donde tiene su sede el ministerio de Defensa del frente antitalibán.
Las condiciones del tiempo en el área siguen siendo difíciles.
El lunes en la noche y ayer las tormentas de arena castigaron nuevamente la ciudad y los pueblos de los alrededores.
Hay que caminar con el rostro cubierto, para no tragar polvo, y la vista sigue siendo afectada por el polvillo que gira alrededor.
En estas condiciones es impensable cualquier tipo de iniciativa militar.
La noche última fue bombardeado por los norteamericanos por primera vez el aeropuerto de la ciudad de Kunduz, importante centro que se halla a mitad de camino entre Faisad, la capital de la Alianza del norte, y Mazar- i-Sharif, la mayor ciudad del norte de Afganistán.
El ataque a Kunduz confirmó la hipótesis planteada anteriormente: los mujaidines concentrados a 30 kilómetros de Khodj Bakhautdin, tratarán de unirse a los hombres del general uzbeko Rashid Dostum, para recuperar Mazar-i-Sharif.
En un país carente de vías de comunicación como Afganistán, Kunduz representa un lugar fundamental porque desde aquí parten las rutas que llevan tanto a Mazar-i-Sharif como a Kabul.
También la capital afgana fue nuevamente bombardeada la noche última junto a otros centros militares afganos.
Después de la destrucción de los objetivos más grandes y fácilmente transformables en blancos, como aeropuertos o campos de adiestramiento, se pasa ahora a blancos más pequeños y mimetizados como tanques y medios de transporte.
Esta acción de limpieza allana el camino a la posterior intervención de los mujaidines, pero no se trata para ellos de una tarea fácil.
La vista de la base de Dashtiqala –el frente más avanzado de los mujaidines hacia los puestos talibán– da una idea de las dificultades. *
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