Boinas Verdes, Rangers y Seals a la caza del saudita Bin Laden

Las operaciones típicas de las «fuerzas especiales» de Estados Unidos, como las que podrían registrarse en Afganistán, comienzan desde el aire, donde aviones espía rastrean comunicaciones electrónicas que puedan detectar la presencia del enemigo.

Una vez establecido el objetivo se organiza rápidamente la acción de «inserción-extracción» que llevará a los comandos hasta el blanco en tierra y que deberá sacarlos de allí vivos.

Los elegidos para llevar a cabo las misiones más peligrosas son los famosos «boinas verdes» del ejército, posiblemente el grupo de élite mejor entrenado del mundo, una fuerza de 5.000 hombres señalados como «una cosecha aparte» de combatientes.

Además de su extremado entrenamiento físico y su sofisticada disponibilidad de armas, los «boinas verdes» son capaces de llevar a cabo temerosas operaciones de guerra psicológica.

Durante la Guerra del Golfo, en 1991, entraron profundamente en territorio iraquí para distribuir billetes falsos de la moneda local que, en uno de sus lados, llevaban instrucciones sobre cómo rendirse a las fuerzas angloestadounidenses.

Esta fuerza tiene un costado polémico para América Latina. Fueron «boinas verdes» quienes entrenaron a los soldados bolivianos que luego, en 1967, capturaron y asesinaron al guerrillero argentino-cubano Ernesto «Che» Guevara.

Oficiales de estos comandos están también a cargo de la formación militar de los soldados colombianos que deben combatir a las milicias de los narcotraficantes.

Los encargados de llevar a los «boinas verdes» hasta la zona del blanco elegido y luego sacarlos de allí a salvo son los comandos de operaciones especiales de la Fuerza Aérea, soldados entrenados para actuar en la oscuridad y a extrema baja altura. Si las cosas se complican para los «boinas verdes», la fuerza especial que acude al rescate es la de los «rangers», el grupo de élite de la infantería, con apenas 2.000 hombres.

Especializados en aprovechar el factor sorpresa (están especialmente entrenados para ser lanzados en paracaídas desde helicópteros «stealth» ultrasilenciosos), los «rangers» son los elegidos para las operaciones «imposibles».

Sin embargo, en 1993 fueron ellos los sorprendidos en Mogadiscio, donde una inapropiada preparación previa de inteligencia los dejó a merced de los guerrilleros somalíes presuntamente entrenados por Bin Laden.

Expertos militares estiman que Estados Unidos enviará también a Afganistán comandos de sus fuerzas Delta y Navy Seals. Los primeros son un puñado de 2.000 hombres elegidos entre los más duros de los «boinas verdes» y los «rangers».

La Fuerza Delta, encargada de las misiones más «sucias» encaradas por la cúpula militar norteamericana, gozó de un secreto tan efectivo que durante años la Casa Blanca pudo negar su existencia.

Entrenados especialmente para combatir grupos terroristas o guerrilleros, según se reveló este año miembros de este grupo habrían sido los encargados, en 1993, de asesinar al jefe narcotraficante colombiano Pablo Escobar.

Los Seals, por su parte, son buzos de la marina ultraespecializados en técnicas de combate y explosivos, y entre sus acciones más conocidas figuran la participación en la captura de Manuel Noriega durante la invasión de Panamá.

En Afganistán podrían jugar un papel clave porque su ambiente natural no es solamente las misiones en el agua, sino también (como su nombre Sea-Air-Land lo indica) en tierra y aire. Se trata de una fuerza de 2.200 hombres que alcanzan una extraordinaria aptitud física y mental para el combate después de nueve meses de durísimo entrenamiento.

Una de las especialidades de los hombres de esta fuerza es la de las demoliciones, capacidad que será de gran utilidad para intentar hacer salir a los milicianos de Bin Laden de sus escondites en las casi inexpugnables cuevas afganas.*

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