La próxima fase será el despliegue de tropas especiales
Según reveló ayer el Washington Post, «el Pentágono planea iniciar la siguiente fase de la guerra enviando un significativo número de tropas terrestres adicionales al Medio Oriente y Asia Central».
Sin embargo, señaló el diario, «el papel que cumplirán estas tropas todavía no está claramente definido».
Tanto el presidente George W. Bush como su ministro de Defensa, Donald Rumsfeld, confirmaron en sus mensajes televisivos del domingo, tras el inicio de los bombardeos, que estas incursiones son solamente el principio de la guerra contra el terrorismo.
Tras el «ablandamiento» del terreno con los bombardeos masivos, la presencia de los soldados «nos posicionará de una manera en la cual podremos contar con un amplio abanico de posibilidades», dijo una fuente del Pentágono que pidió permanecer anónima.
«Estados Unidos no puede ganar sólo con los bombardeos», dijo uno de los jefes militares de la oposición anti-talibán en el norte de Afganistán, Haji Almaz. Y en el Pentágono parecen darle la razón.
Complicado el ingreso de grandes grupos de soldados a causa de la negativa de Uzbekistán y Tadjikistán a prestar sus territorios para lanzar este tipo de ofensivas, la acción en Afganistán parece estar reservada a los comandos de élite de las fuerzas armadas: los boinas verdes y los rangers del ejército y los Seals de la marina.
«Los más jóvenes entre los marines se dan cuenta de a poco de que se quedarán con las ganas de entrar en Afganistán –señaló una fuente cercana a uno de los campos de entrenamiento de esa fuerza–. Los muchachos se están convenciendo de que esto no será tarea de ellos sino de las ‘fuerzas especiales'».
Los encargados de capturar al terrorista Osama bin Laden «vivo o muerto», tal como pidió el presidente Bush, podrán ser entonces los miembros de algunos de estos apenas 29.000 soldados entre los 1,4 millones de efectivos regulares con los que cuentan las fuerzas armadas norteamericanas.
Entrevistado por la televisora CNN, el senador John McCain, un veterano de la guerra de Vietnam y miembro del comité de fuerzas armadas de la Cámara alta, dijo que la próxima fase estará protagonizada por tropas terrestres.
«La próxima etapa –explicó– probablemente será de ‘inserción y extracción’ de tropas terrestres», pero no un operativo de ocupación de territorio afgano. El gobierno de Washington invierte cada año unos 4.000 millones de dólares para entrenar a sus fuerzas especiales y equiparlas con las armas más sofisticadas.
El viernes último, el ministro del Tesoro de Estados Unidos, Paul O’Neill, dijo que la economía norteamericana es «lo suficientemente fuerte» para soportar la guerra contra el terrorismo «cueste lo que cueste».
En las últimas horas, para demostrarlo, la cúpula militar norteamericana está haciendo un espectacular despliegue de fuerzas que contrasta con el silencio en que se mueven los comandos.*
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