Crece el voto en blanco, el voto anulado y la no concurrencia a las urnas

El voto de la bronca en las elecciones legislativas

De hecho se trataría, de mantenerse los porcentajes elevados, un mensaje de rabieta contra el gobierno, pero también de desconfianza hacia los partidos políticos. A días de las elecciones, tanto en la Capital Federal como en la provincia de Buenos Aires, el voto bronca se ubica en torno al 20 por ciento del electorado, según revela una encuesta para Clarín realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP).

Esa reacción es tomada como desesperada si proviene de capas de menores ingresos. Pero hay analistas que observan esa postura en votantes antiguos de la derecha. La Iglesia debió decir lo suyo, acaso por temor a que la indiferencia o como quiera calificárselo, abra camino a aventuras: votar es una obligación moral, subrayó.

Pero el fenómeno del voto bronca no para de crecer. ¿Cómo lo leerán gobierno y partidos si se confirma en los hechos el lunes 15? Por ejemplo ¿qué pasó en estos dieciocho años desde la restauración democrática para que a tanta gente le resulte indiferente o rechace una conquista democrática tan apreciada por varias generaciones de argentinos?

Normalmente, y por distintas razones, el ausentismo electoral ronda el 20% del padrón. Al incremento de votos en blanco que existiría, se suma esta vez la emergencia novedosa de una franja del electorado que expresa abiertamente que no concurrirá a las urnas, o que anulará su voto. Estos nunca antes superaban el 1% de los sufragios: ahora un 500% más. Según el último sondeo del CEOP para la provincia de Buenos Aires, los principales candidatos exhiben una tendencia a la baja en la intención de voto, respecto de quince días atrás. Sólo el voto bronca aumenta: suma más del 21 por ciento para senadores, y más del 25 por ciento para diputados. No computa ausentismo. El alto número de indecisos podría elevar estos porcentajes. Dos años atrás cuando Fernando de la Rúa fue elegido presidente y Carlos Ruckauf gobernador, ocho de cada diez bonaerenses que ahora agitan su voto bronca votaron por algún partido. Casi el 40% lo hizo por el PJ, que aparece como la fuerza más perjudicada por la ola «negativa». A la Alianza de ese paquete se le escurre un 32% que había votado por la coalición.

 

Cambios ministeriales

 

En la Capital Federal con el voto bronca, según el sondeo, la Alianza será la más castigada. En la elección de jefe de gobierno porteño, en mayo de 2000, más del 56 por ciento de los que votarán en principio en negativo votaron a algún partido. Entre éstos, casi el 40 por ciento lo hizo por la coalición entre la UCR y el Frepaso. En cambio, más del 43% de los disconformes ya ejerció entonces el voto negativo. En Rosario, según el diario La Capital, el voto «bronca» está, para la elección de concejales, punteando las «coaliciones».

Aunque el gobierno insiste que no tiene pretendientes en esta elección de la totalidad del Senado Nacional y la mitad de la Cámara Baja, no podrá sustraerse a la conmoción que se avecina. Por lo pronto el jefe de gabinete de ministros, Crhystian Colombo, anticipó una reorganización inmediata del gabinete. «Sólo quedaría (Domingo) Cavallo», dice con humilde disposición: él, y el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini están entre los inamovibles. Fernando de la Rúa, aunque menos categórico, reconoció que hará modificaciones en su elenco ministerial.

Pero mantener al padre de la convertibilidad, que es lo más probable, sería marchar a contramano del mensaje popular: es el ministro quien está en el centro de la bronca, porque la desocupación se estima en el 20% y la «mishiadura» está extendida como no se recuerda en las actuales generaciones. Al tomar las riendas de economía, Cavallo tenía una imagen positiva del 47%: cayó al 13%.

Los analistas creen que en la cámara alta, a pesar de todo, los radicales incrementarán su presencia pero el peronismo tendría quórum propio. En la cámara baja, el gobierno no contará con ser como ahora, primera minoría. Según La Nación, el peronismo pedirá la presidencia de las dos cámaras.

 

Cambios políticos

 

En la Capital Federal los dos senadores por la mayoría tienen en la Alianza y el ARI de Lilita Carrió, un virtual empate técnico aunque se observa una declinación de la popularidad de la diputada chaqueña, acaso por sus denuncias contra Cavallo que no pudieron ser probadas del todo hasta ahora. En la provincia de Buenos Aires, todas las encuestas le dan las dos senadurías por la mayoría al peronismo encabezado por Eduardo Duhalde y la tercera banca, a Raúl Alfonsín, de la Alianza. Sin embargo, otros sondeos, ponen cerca del ex presidente, tanto al padre Luis Farinello (Polo Social) como a Jorge Barracchia (ARI).

Los mayores perjudicados por el voto en blanco, según otros observadores, podrán ser las pretensiones de la izquierda. La mejor posicionada, al menos en la Capital Federal, es la Izquierda Unida, coalición que integra el Partido Comunista, que lleva como candidata a diputada a la peronista de izquierda Patricia Walsh y puede ingresar a la cámara. Algunos sondeos le dan una posibilidad al ex trosquista Luis Zamora, líder de la nueva formación Autodeterminación y Libertad. Otras formaciones de esa tendencia son: la coalición Partido Obrero-Movimiento al Socialismo; Partido de los Trabajadores Socialistas, Partido Socialista Auténtico. La política gubernamental sólo es apoyada por una coalición entre caballistas y menemistas en este distrito, y por radicales sueltos en las listas de la Alianza.

El futuro de la coalición es dudoso. Una fuerte corriente dentro del Frepaso quiere desprenderse y recuperar su identidad, esa que le dio Carlos Chacho Alvarez que justamente en estos días se cumplió un año de su renuncia a la vicepresidencia. Sigilosamente, Chacho apoya a Carrió. El balance de la renuncia ha sido considerado como negativo en opiniones recogidas en la prensa. *

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