Países árabes divididos por ataques
El ataque aliado del domingo contra Afganistán suscitó diferentes reacciones en el mundo árabe, pero en algunos países también profundizó la división entre gobernantes y gobernados.
Al abierto apoyo demostrado por países como Jordania y Egipto, o al silencio de otras naciones árabes –Arabia Saudita–, se enfrentó tanto la abierta oposición de Irak y de grupos islámicos radicales como a los temores de la gente común que se pregunta sobre la validez de una campaña global contra el terrorismo.
En Ammán, Jordania, el presidente sirio Bashar el-Assad y el rey Abdallah II difundieron un comunicado conjunto en el que se subraya la importancia de combatir el terrorismo «con todas las armas disponibles para la política y la inteligencia», pero también la necesidad de proteger a la población de Afganistán.
De signo opuesto fue la reacción del presidente iraquí Saddam Hussein –único líder árabe que no condenó los ataques contra Estados Unidos– que deploró los ataques anglo-norteamericanos a los que definió como «una agresión que puede desestabilizar el mundo». Pocas horas antes, mientras Ammán apoyaba la campaña contra Bin Laden, la oposición representada por el Frente de Acción Islámico, FAI, condenaba los ataques definiéndolos como «una guerra sucia de exterminio». *
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