21 tanques T55 recién llegados de Rusia, 20 blindados y lanzamisiles Katiusha

Para los mujaidines llegó la hora del ataque final a Kabul

Sharif deberá en las próximas horas demostrar que no es el eterno «número dos» sino el digno heredero del legendario Massud, muerto el 9 de setiembre a manos de dos terroristas árabes.

Cinco mil hombres llegaron ayer de Faizabad, capital política de la Alianza del Norte, en Khodj Bakhautdin, la sede del comando militar del frente antitalibán.

El despliegue de tantos hombres –llegaron otros tres mil para operar en el área– significa que Sharif no se contenta sólo con tomar las colinas controladas por los talibán sino que quiere, además, llegar a Mazar Sharif, donde lucha desde hace días el general uzbeko Rashid Dostum. En la ciudad los misiles crucero norteamericanos atacaron la noche última instalaciones militares de los fundamentalistas, dando fuerza a la tarea de Dostum.

«Vi con mis propios ojos escondidos en las colinas de Dashti-Qava, 21 tanques T55 recién llegados de Rusia, 20 blindados para el transporte de tropas y lanzamisiles, es decir, los Katiusha», dijo ayer a ANSA una fuente importante.

El domingo fue el vuelo de un nuevo helicóptero ruso MI24, que puede con sus misiles llevar el infierno a los puestos de los fundamentalistas.

Otros hombres, nuevos reclutas y soldados de la reserva, murieron en el valle del Panshir, mientras se esforzaban en la tarea de asaltar Kabul.

La batalla será sangrienta, porque son enfrentados por el fuego de las milicias talibán, que defenderán su capital hasta el final. En la región de Herat, Afganistán occidental, entrarán también en acción los mujaidines de Ismael Khan, uno de los líderes militares de la resistencia afgana contra la ocupación soviética que concluyó en 1989.

Vladimir Putin cumplió con su palabra: proporcionó, en plena sintonía con Washington y el calendario de los ataques misilísticos, las armas que la Alianza del Norte esperaba desde tiempo atrás. Y no sólo armas.

Ayer desde un camión sobre la plaza principal de la ciudad se repartían entre la multitud de refugiados hambrientos alimentos enviados por Moscú.

Los ataques misilísticos norteamericanos destruyeron instalaciones de los talibán, ahora los mujaidines completarán el trabajo durante los combates de tierra.

Circula un dicho en esta ciudad que es el siguiente: «La nueva globalización: capitales norteamericanos, armas rusas y sangre afgana».

En cuanto a si hubo un entendimiento entre Washington y los mujaidines: «Es cierto –dijo la misma fuente a ANSA–, los acuerdos se alcanzaron secretamente en Roma durante una reunión entre dirigentes de la Alianza del Norte y el ex rey afgano Zahir Shah.

De la fuentes en cuestión sólo se puede decir que es un ex colaborador de Najibullah, el líder afgano castrado y ahorcado por los talibán en 1996 después de la toma de Kabul.

A pesar del entusiasmo de los mujaidines no será ésta una guerra rápida.

Los talibán se preparan a resistir, los norteamericanos prevén acciones de un mes, pero otros calculan que se llegará hasta navidad. *

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