Los días difíciles para De la Rúa
ISIDORO GILBERT
Son momentos para titanes, para estadistas que sepan conducir el navío en la peor tempestad, y dar a sus pasajeros la esperanza de que se encontrará un puerto. Pero no es el caso: el gobierno parece más desorientado que nunca y si por largos meses la mirada por las indefiniciones o contradicciones se detenían en el Presidente, ahora abarcan al ministro de Economía, cuyos fracasos son insistentes, sus predicciones, no creíbles, su mensaje, monotemático: «persevera y triunfarás», insiste como eslogan a su retorno a la ortodoxia esperando ese círculo virtuoso que nunca llega y que explica el desaliento público, las protestas o el nerviosismo de los mercados.
Hay cosas que Domingo Cavallo no dirá jamás: una de ellas, que su programa de déficit cero se derrumba, como lo murmuran en sus oficinas cercanas, como lo saben en Wall Street y ello refleja la empinada del riesgo país, sin que nadie se inmute. Ya saben los broker, que por encima de mil puntos básicos, todo penetra en el mundo del descontrol y la indiferencia. Ellos ya hicieron sus buenas diferencias con los títulos argentinos, la mayoría se ha desprendido de ellos y por eso son escasas las transacciones. Además allí como aquí, esperan el lunes 15 para decidir cómo actuar. La semana que se inicia es allí como aquí corta por el feriado del lunes.
Por cuatro días locos nadie se impacienta ni entra en pánico. Las razones que manejan: pese a los rumores, al viernes no hubo salida importante de depósitos de los bancos locales. Pero, ¿qué pasará en la semana que se inicia, con los vencimientos de los plazos fijos que suman montos muy importantes? Es la angustia que envolvía a Cavallo. Si la mayoría no renueva podría ser la señal de que la dolarización no está descartada para frenar más fugas. Es lo que dicen en el Ministerio de Economía.
Semana dura
A días de elecciones importantes, aunque no parezca por la indiferencia de los ciudadanos, acaso haya sido la última, la semana más difícil de los tiempos de Fernando de la Rúa. Nuevamente aparecieron los fantasmas de la devaluación o la dolarización, que expresan la debilidad del aparato productivo, que es el único que da valor a la moneda, la fragilidad del gobierno y sus indecisiones, pero también feroces encontronazos entre grupos antagónicos que ganan o pierden según sea qué opción se impone en escenarios de cambios políticos. No se limita a una renuncia de Cavallo, sino una debacle del gobierno, en general. Pero al jefe de gabinete no se le ocurrió nada más original que instalar la idea de que dolarizar no es la peor opción. Crhystian Colombo no se fue de boca: su mensaje lo acordó con Cavallo, a guisa de señal para calmar los mercados: no hicieron más que ponerlos al borde de un ataque de nervios.
Una intriga recorrió gran parte de la semana: que el Presidente preparaba el relevo de su ministro económico. De la Rúa se hartó de desmentidas, las suyas propias, las de su vocero. ¿Por qué la insistencia? ¿Solamente porque las frustraciones son persistentes o hay una interna, por debajo o no del jefe de Estado, para sacarlo a Cavallo, porque limitarlo es una tarea imposible? Hay datos sobre discordias: Colombo cree que se debe derogar la ley que incluyó al euro en la convertibilidad porque es un factor de desconfianza; Cavallo no.
¿Tienen los consejeros presidenciales ideas claras sobre qué ocurrirá después del 14 de octubre? Alguno de ellos, como su hijo Antonio, aguardan una mala elección de Raúl Alfonsín, aun logrando su banca en la cámara alta y la derrota de Rodolfo Terragno, para que su padre pueda desligarse de todo compromiso partidario, armar sus propios acuerdos para asegurar la gobernabilidad e insistir en la línea económica actual.
Saber leer
Otra pregunta intriga: ¿cómo leerá De la Rúa los números de las urnas? Felipe González, después de una noche adversa por los resultados de una elección dijo en voz alta: el pueblo habló, hay que escuchar su mensaje. Algo se puede anticipar de lo que dirán en Olivos la noche del 14: «el Presidente no ha estado en juego, su mandato es de cuatro años», lo que es cierto en lo formal pero políticamente sin sustento con la realidad. Tiene en su haber la ventaja de una opinión pública no beligerante, pese a la mala imagen que tiene el Presidente. Pero si el ausentismo y el voto en blanco son elevados, ¿no le dirá nada a las autoridades y a los partidos políticos? Otra duda: aconsejan al Presidente no viajar a España el 15 a un acto académico. Pero está invitado por el rey.
El bloque de diputados peronistas estuvo plagado en la semana de los peores presagios. En un cónclave se habló de ideas del equipo económico: cortes de gastos en lugares sensibles y aun así, le faltarían 1.400 millones de pesos para cumplir con el déficit cero.
Ergo: habrá podas sobre la coparticipación federal, sueldos de estatales y jubilados. Varios legisladores se dieron manija otros para imaginar que las presidenciales podrían ser anticipadas porque el gobierno sería superado por los acontecimientos y la derrota electoral. Tanto se comentó esa perspectiva, que el gobierno denunció como conjura un mero examen de la realidad, acusación infundada e injusta. Y no realista: el peronismo tiene más que ganar en 2003, que hacerse del poder ahora, porque deberá ser él quien saque el país de las llamas, hacer las tareas ingratas que suponen poner el país en orden y en marcha. Los gobernadores han recurrido a la Corte en busca de amparo. Saben que los recortes a sus partidas no son una maniobra electoral, pero ¿dónde reclamar? En todo caso, este movimiento es otro modo de presionar para que se anticiparan los planes que Economía preparaba para después de los comicios para bajar la tensión con las provincias, como la emisión de Letras por 1.300 millones de pesos que servirá a los gobernadores para solventar parte de sus gastos. El patacón bonaerense mostró que fue útil para no derrumbar totalmente a la provincia, pero si estos papeles no son absorbidos por los fondos de pensión (AFJP) como lo está buscando Economía, coexistirían con el peso y el dólar, otra moneda. No serían las únicas porque no es improbable que otra se implemente para transacciones puntuales dentro del Mercosur, como manera de compensar la asimetría entre el peso y el real.
De todos modos los gobernadores son conscientes de que el gesto fue político, una postura cuyas resonancias electorales podrían ser obvias, son de alcances efímeros: hay tanta indiferencia ante las elecciones, tan cercana al zócalo de la credibilidad de los políticos, tan aterrorizada está la gente ante el futuro, que el triunfo, al menos en sufragios, que tendrá nacionalmente el peronismo el domingo, los obligará a reflexionar cómo se prepara para incidir de otro modo que hasta ahora en los acontecimientos.
Siempre el Mercosur
Para llegar al 15, se anticipará una batería de medidas para bajar la tensión en los mercados. No habrá novedades para reactivar. El estancamiento es la madre de todas las batallas infructuosas del equipo económico y el que potencia las elucubraciones sobre la salida de la convertibilidad.
Cuestión privilegiada es concluir un nuevo acuerdo con Brasil porque debe recrearse el Mercosur, única posibilidad para que se pueda, en conjunto, encarar la recompra de la deuda, que no sea cuentagotas como podría lograrla sola la Argentina. El encuentro que tendrán en San Pablo los ministros de Economía y los cancilleres para resolver sus diferencias, tienen mejores perspectivas que días atrás cuando Cavallo cargó sobre Brasil las causas de las penurias criollas.
Hizo consu
ltas reservadas con su par brasileño, Pedro Malán, en Montevideo y por teléfono. No le contó todo lo charlado al canciller y ese silencio mantiene desconfianzas, aquí y afuera.
En los dos grandes hay convencidos de que solamente juntos pueden encarar amortiguar el peso de la deuda externa y los vínculos con EEUU, criterio que se comparte en Washington. El mundo es más difícil que en el pasado. No hay nada mejor que estar acompañado para enfrentar las incógnitas del futuro. *
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