Filotalibán salieron a las calles en Pakistán
ISLAMABAD, ANSA
«No hay planes de enviar nuevas delegaciones» a Kabul, dijo el vocero de la cancillería, Riaz Mohammed Khan, en una rueda de prensa en Islamabad.
«Los talibán saben qué cosa la comunidad internacional espera de ellos. Si deciden responder (…) será una ventaja para ellos», dijo.
Al día siguiente de la visita de Tony Blair a Islamabad, miles de manifestantes fundamentalistas gritaron en Peshawar consignas antinorteamericanas y antibritánicas y quemaron también banderas de Estados Unidos y un retrato del premier británico.
«Declaramos la guerra a Estados Unidos y a Gran Bretaña», dijo un orador de la organización Jamiat-e-Ulema-Islam, agregando que comenzó el reclutamiento de combatientes que irán a Afganistán, si Estados Unidos ataca a aquel país para castigar a los talibán por la frustrada entrega de Osama bin Laden.
Pero con una decisión que parece confirmar la definitiva elección del campo occidental de parte de Pakistán, el gobierno de Islamabad ordenó ayer la expulsión de 89 ciudadanos árabes empleados en agencias humanitarias.
La orden parece apuntar a cortar cualquier probable relación con la red terrorista Al Qaeda, que reconoce como jefe a Osama bin Laden.
Según fuentes de prensa, Estados Unidos y otros países dijeron que consideraban posible que la red terrorista de Bin Laden utilizara instituciones caritativas islámicas para enviar dinero a las células terroristas.
De una lista con los nombres de las personas expulsadas ayer, surge que gran parte de ellas provenía de Arabia Saudita, Sudán, Egipto e Irak; otras, en cambio, de Jordania, Somalia, Siria e Indonesia.
Todos los ciudadanos afectados por las medidas de expulsión hacían su trabajo en Pakistán a lo largo de la frontera noroeste que limita con Afganistán.
En la manifestación de Peshawar, donde la simpatía por Osama bin Laden era evidente, participaron en su mayor parte jóvenes de escuelas coránicas (madrassa), e integristas islámicos.
«Si ven un avión militar norteamericano en suelo de Pakistán, destrúyanlo», gritó a la multitud de fundamentalistas Maulana Fazlur Rahman, jefe del partido Jamiat-Ulema-e-Islam.
Reunidos frente a la mezquita y a la «madrassa» Ahhaqinam en el barrio de Khyber, los manifestantes gritaron «muerte a Estados Unidos», y «Viva Osama».
La manifestación, afirmó el inspector de policía Shah Nawaz, fue «pacífica y tranquila» y los participantes, entre 3.000 y 4.000 personas, eran menos que los 10.000 que habían adherido el 21 de setiembre a la jornada nacional de protesta que se hizo en todo Pakistán.
Entretanto, el dirigente del Harakat ul-Mujeddin, un grupo islámico radical cuyo nombre figura en la lista de las organizaciones terroristas publicada por Washington, «no ha sido visto» desde hace cinco días ni por su familia ni por sus amigos.
Ayer su detención fue anunciada por un responsable de un centro islámico de derechos del hombre en El Cairo.
Un portavoz del movimiento dijo que «no tenía idea de dónde se encontraba» el dirigente del movimiento que se llama Fazlur Rahman Khalil.
Pero el ministerio de Interior paquistaní afirmó que nada sabía: «No estamos al corriente de su detención», se limitó a decir una fuente del ministerio. *
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