"Las naciones que se pongan del lado de los terroristas pagarán un alto precio", dijo Bush

Ultimátum a los talibán; soldados de EEUU ya están en Uzbekistán

TASHKENT, AFP

 

«Dimos a los talibán la posibilidad de entregar a todos los terroristas que están en Afganistán y de cerrar sus campos. Se les advirtió claramente y el tiempo corre», declaró Bush, que añadió que «las naciones que se pongan del lado de los terroristas pagarán un alto precio».

Bush, en su discurso semanal por radio, reiteró que la campaña antiterrorista lanzada por Washington no está dirigida contra el Islam o el mundo árabe.

Destacó que Estados Unidos «respeta al pueblo afgano, sus antiguas tradiciones y su orgullosa independencia (…) Les ayudaremos en este periodo de confusión y de crisis en su país», añadió.

Las autoridades estadounidenses consideran al millonario de origen saudí Osama bin Laden y la organización que él dirige Al-Qaeda (La base) como los mentores de los atentados del 11 de setiembre pasado contra las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York y el Pentágono, cerca de Washington.

Más de 5.000 personas se cuentan como muertas o desaparecidas en estos atentados.

Los ataques que golpearon Estados Unidos desencadenaron el lanzamiento de una fuerte y vasta campaña política, diplomática y militar contra el terrorismo, en particular contra el régimen en el poder afgano de los talibán, quienes llamaron a una guerra santa contra Estados Unidos y se niegan a entregar a bin Laden, a quien albergan desde 1996.

Mientras que Bush hablaba, los primeros soldados estadounidenses de la Décima División de Montaña aterrizaron en Uzbekistán, en el aeropuerto de Termez, cerca de la frontera afgana.

Esta unidad de élite está especializada en misiones en terreno difícil y condiciones climatológicas adversas y su tarea es suministrar protección desde Uzbekistán a los comandos que operen en Afganistán.

El presidente uzbeko, Islam Karimov, otorgó a Estados Unidos el derecho de utilizar una base militar para misiones de rescate, pero no para lanzar ataques terrestres o aéreos contra Afganistán.

Otra señal de que la operación militar contra los talibán se acerca fue la aparición este sábado, por primera vez en el cielo de Kabul, de un avión volando a gran altura, no identificado pero probablemente estadounidense.

Las fuerzas de los talibán dispararon sin éxito un misil contra el aparato que sobrevoló durante media hora la capital afgana, suscitando reacciones de miedo y de cólera en las calles de Kabul.

Se trata del primer incidente de este tipo registrado desde el comienzo de la campaña antiterrorista lanzada por Washington contra el régimen de Kabul.

Mientras que las fuerzas estadounidenses dan muestras de prepararse para un ataque, un diplomático talibán exigió este sábado que Washington haga públicas sus evidencias contra Bin Laden.

«Estados Unidos debería hacer pública su evidencia contra Osama Bin Laden respecto a la tragedia del 11 de setiembre, en vez de guardarla en secreto y mostrarla sólo a algunos de sus aliados», afirmó Rehmatullah Kakzada, cónsul de los talibán en Karachi, sur de Pakistán.

Bush advirtió en varias oportunidades a los talibán que deben cumplir con las exigencias estadounidenses de entregar a Bin Laden o que de lo contrario el régimen en el poder afgano deberá enfrentar las consecuencias de una acción militar. Desde hace varios días, Washington y Londres movilizaron en el Mar de Omán cuatro portaaviones, centenares de aviones y 70.000 efectivos.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, dio a entender sin embargo que la futura operación no tiene por qué ser necesariamente un ataque masivo.

«Es más probable que la información de los servicios de inteligencia contribuya a desmantelar estas redes (terroristas), que un misil de crucero o una bomba», dijo.

Un proyecto de ley presentado el viernes en el Congreso estadounidense prevé desbloquear hasta 300 millones de dólares de ayuda militar para las «organizaciones de resistencia afgana que combaten para derrocar a los talibán».

Esta ayuda debería permitir equipar a los alrededor de 12.000 combatientes de la Alianza del Norte, coalición de movimientos de oposición armada a los talibán, respaldada ahora por Occidente para vencer a los talibán.

La acentuación de la presión militar en torno al régimen de Kabul se acompañó de una ofensiva diplomática de Washington y de Londres en varios países, cuyo respaldo es esencial para el éxito de una eventual intervención en Afganistán.

El primer ministro británico Tony Blair reafirmó este sábado la determinación occidental de luchar contra el movimiento de Bin Laden y los talibán, tras su gira por Rusia, Pakistán e India.

Blair obtuvo el viernes la confirmación del apoyo de Islamabad, que durante largo tiempo fue un aliado de los talibán, a un cambio de régimen en Kabul.

Las autoridades paquistaníes detuvieron al jefe de Harakat ul Mujaidín, grupo islamita radical con sede en Pakistán, Fazlur Rehman Kalil, próximo a Bin Laden y que aparece en la lista elaborada por Washington de entidades asociadas al terrorismo, según un responsable de un centro islámico de derechos humanos.

La presión internacional sobre los talibán se acompaña también de una movilización en favor de la población de Afganistán, donde centenares de miles de personas están amenazadas por el hambre después de más de 20 años de guerra civil y un largo periodo de sequía.

Los principales países donantes se comprometieron este sábado a entregar más de 600 millones de dólares para hacer frente a la crisis humanitaria en Afganistán y los países vecinos, durante una reunión en Ginebra (Suiza), anunció la ONU.

Estados Unidos planea también lanzar con paracaídas víveres y medicamentos en las regiones más aisladas del país.

Tal proyecto fue criticado por los talibán que lo calificaron de «engaño», aunque se declararon dispuestos a aceptar el envío de una ayuda por carretera.

En un gesto de buena voluntad, los talibán anunciaron la próxima liberación de la periodista británica Yvonne Ridley, detenida el 28 de septiembre después de entrar ilegalmente en Afganistán.

Sin embargo, condicionaron la liberación de ocho cooperantes occidentales, que están siendo juzgados en Kabul por «propagación del Cristianismo», al cese de las amenazas militares de Estados Unidos, una exigencia rechazada por Washington.*

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje