¿Cuándo empieza la guerra?
JOSE LUIS MARTINEZ
A medida que concentra una fuerza masiva a poca distancia de Afganistán, Washington cuenta las horas para un ataque inminente contra Al Qaeda (la Base), la red del militante islámico Osama bin Laden, y sus protectores del movimiento gobernante afgano Talibán.
Tres semanas después de los ataques suicidas con aviones de pasajeros contra el World Trade Center, en Nueva York, y el Pentágono, cerca de Washington, las autoridades estadounidenses todavía están solicitando ayuda de socios tan diversos como Arabia Saudita, Rusia, Pakistán y Uzbekistán.
Sin embargo, una serie de factores, entre ellos los planes de viaje de líderes políticos, la situación humanitaria en Afganistán, la opinión pública, el clima y los días feriados musulmanes, apuntan a que la ventana de oportunidades para la acción está entre el 8 de octubre y mediados de noviembre. La mayoría de las gestiones políticas preliminares se han hecho. El Talibán rechazó el ultimátum del presidente estadounidense, George W. Bush, para que entregue a Bin Laden, la OTAN y la Unión Europea han apoyado plenamente una represalia estadounidense y Rusia dio su respaldo a la «guerra contra el terrorismo».
Estados Unidos también ha presionado a Israel y a los palestinos para que alcancen una tregua y buscó complacer a los musulmanes manifestando su respaldo a la creación de un estado palestino.
Coalición política y tropas
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, lleva a cabo una gira por Arabia Saudita, Egipto, Omán y Uzbekistán, tratando de asegurar el uso de instalaciones militares y otro tipo de respaldo. El primer ministro británico, Tony Blair, visitó Pakistán y consiguió el apoyo. Luego fue a la India. Los analistas suponen que la acción militar no comenzará mientras ambos se encuentren fuera de sus respectivos países.
Al mismo tiempo, caravanas de ayuda humanitaria están llegando a Kabul con una aparente luz verde de Washington para llevar suministros a los civiles afganos antes de cualquier ataque estadounidense. Christopher Langton, analista militar del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, en Londres, dijo que quedaba apenas un mes para actuar antes de que el helado invierno afgano dificulte el uso de helicópteros, tropas de infantería o fuerzas especiales.
Todos los factores diplomáticos, militares y políticos apuntan a que la acción se llevará a cabo dentro de poco tiempo, pero la decisión final de Bush dependerá de si Washington tiene información vital de inteligencia sobre el paradero de Bin Laden, dijo.
«No lo harán sin esa información crucial que les garantice que tendrán un resultado que puedan mostrarle a la opinión pública», dijo un experto.
Fuentes diplomáticas dijeron que Washington y Londres también estarán ansiosos por culminar las operaciones antes del mes de ayuno musulmán del Ramadán, que comienza a mediados de noviembre, para no herir susceptibilidades religiosas. Los diplomáticos dijeron que las fuerzas especiales de Estados Unidos y Gran Bretaña ya están operando dentro de Afganistán. Y ahora llegaron más tropas de elite a la frontera, con el apoyo de Rusia y de las ex repúblicas soviéticas.
Según Langton, los exploradores deberían estar en posición a fin de marcar blancos para ataques aéreos y con misiles y hacer evaluaciones de los daños en el terreno, ya que los satélites no detectarían si combatientes ocultos en cavernas y túneles en las montañas fueron alcanzados. Aunque aparentemente no hay intenciones de enviar un gran contingente de fuerzas de infantería, Estados Unidos y Gran Bretaña querrán tener suficientes soldados entrenados en el área para llevar a cabo operaciones de búsqueda y rescate si fuera necesario.
La guerra y el clima
Washington y Londres ya tienen suficiente aviones, buques armados de misiles y soldados en el escenario de operaciones o en camino. Estados Unidos obtuvo acceso a bases en las ex repúblicas soviéticas de la región central de Asia, facilidades de sobrevuelo y bases en Turquía, así como permiso para utilizar el espacio aéreo paquistaní, dijo.
Sin embargo, la planificación operativa se ha visto complicada por la renuencia de Arabia Saudita a permitir que las fuerzas estadounidenses estacionadas en su territorio participen en ataques aéreos contra Afganistán. Entre los principales retos se encuentran el reabastecimiento de combustible en pleno vuelo de aviones de reconocimiento, reabastecimiento naval y la búsqueda y rescate de cualquier soldado perdido en territorio enemigo.
El clima hostil de Afganistán –tormentas de polvo y calor abrasador, temperaturas bajo cero y vientos huracanados– podría ser un arma de doble filo en cualquier campaña militar. La temperatura en la capital afgana, Kabul, era en las últimas horas de 26 grados centígrados, sin muchas nubes, y se esperaban condiciones similares para los próximos días. Pero analistas militares dicen que esto no deja ver las extremas diferencias climáticas dentro de Afganistán, donde las fuertes nevadas pueden cortar abruptamente las comunicaciones del norte montañoso con las planicies del sur tan pronto como en octubre.
Una operación militar «es un problema difícil en el invierno, pero es un problema táctico para ambas partes».
Las nubes bajas podrían obstaculizar a los helicópteros y aviones de ataque en el área, mientras que las operaciones terrestres se realizarían lentamente por el frío, la nieve y el viento. Cualquier acción debe producirse pronto, indicó un analista. «Mi presentimiento es que básicamente, lo que haya que hacer tiene que ser corto y preciso, y las fuerzas aliadas realmente tienen que salir de Afganistán antes de que la ventana de oportunidad se cierre».*
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