Al-Fatah reivindica el atentado de Afula

ALDO BAQUIS – TEL AVIV, ANSA

 

Al menos siete palestinos murieron y otros 150 resultaron heridos en una dura batalla que estalló ayer en las alturas que dominan la ciudad de Hebrón, en Cisjordania, en una nueva jornada sangrienta en los Territorios.

Al anochecer, la bandera israelí ondea en los barrios palestinos de Abu Sneineh, Wadi al-Haryah y Haret al-Sheikh, en las que se impuso el toque de queda.

Fuentes locales refieren que para impedir la avanzada de los vehículos blindados israelíes, los militantes palestinos lucharon casa por casa.

Muchas de ellas fueron dañadas por los disparos, en tanto otras fueron completamente derribadas y algunos edificios –según Abbas Zaki, un dirigente local de al-Fatah– fueron transformados en puestos militares israelíes.

«La situación se había vuelto insoportable», dijo un comandante militar israelí en Hebrón, haciendo referencia a los repetidos disparos de francotiradores palestinos desde esas alturas hacia el barrio judío inferior.

El miércoles y jueves, los francotiradores dispararon sobre una multitud de fieles judíos que llegaron para rezar en la Tumba de los Patriarcas. Dos mujeres fueron heridas.

En la noche, helicópteros de combate dispararon numerosos misiles contra los puestos palestinos para cubrir la avanzada de decenas de tanques. Uno de ellos golpeó un edificio de Wadi al-Haryah, provocando la muerte de cinco jóvenes.

Según Israel se trata de militantes de Tanzim, involucrados en los disparos contra los peregrinos. La agencia de prensa palestina lo niega decididamente. Durante todo el día se oyeron en torno a Hebrón ráfagas de armas automáticas. Las calles de los barrios ocupados, refirió la Voz de Palestina, están obstruidas por desechos, y las ambulancias tienen problemas para abrirse camino: bajo los escombros, además, podría haber otras víctimas.

También hubo graves incidentes en Rafah (franja de Gaza, donde vehículos blindados israelíes entraron en zonas autónomas palestinas), Netzarim (donde la colonia judía fue atacada) y cerca de Tulkarem, donde murió un colono en una emboscada palestina.

El jueves la dirigencia palestina, en presencia de Yasser Arafat, ratificó su compromiso de respetar la tregua acordada hace una semana con el ministro de Exteriores, Shimon Peres.

Pero hoy un grupo considerado cercano a al-Fatah (Los Mártires de al-Aqsa) reivindicó la autoría del atentado ocurrido el jueves en la estación central de autobuses de Afula (Baja Galilea), donde un palestino vestido de paracaidista disparó a quemarropa contra los pasajeros, matando a tres antes de ser abatido a su vez.

Si la reivindicación es cierta, se trata de un salto de al-Fatah, que hasta ahora había limitado sus ataques a objetivos israelíes en los Territorios, mientras ahora podría haber decidido actuar también en territorio israelí.

Mientras tanto, provoca fuerte inquietud en los servicios secretos israelíes el caso de dos colonos que entraron el jueves en el pueblo palestino de Jaljilya, donde capturaron a algunos rehenes antes de ser detenidos a su vez por las fuerzas israelíes.

Los colonos, Levy Zussman y Moshe Hershkovic, son considerados extremistas de derecha. Los dos fueron sometidos a arresto por cinco días junto a un compañero, Shmuel Herzlich, y sus armas fueron sometidas a pericias balísticas: se sospecha que en el pasado puedan haber realizado ataques armados contra palestinos.

Mientras tanto, en Israel crece la incomodidad por las declaraciones del premier Ariel Sharon, para quien Israel se niega a ser sacrificado a la coalición encabezada por Estados Unidos «como ocurrió con Checoslovaquia en 1938″.*

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