Tropas de EEUU empiezan despliegue; sigue la movilización diplomática
TASHKENT, AFP
Una vanguardia de un millar de hombres de una división de élite partió de Estados Unidos rumbo a ese país de Asia central que sirvió de retaguardia del Ejército soviético durante su intervención en Afganistán a partir de 1979.
Se trata del primer movimiento de fuerzas terrestres de esa magnitud en el marco de la movilización militar contra el fundamentalista islámico Osama bin Laden, acusado por Estados Unidos de ser el instigador de los atentados del 11 de setiembre de Estados Unidos. Washington acusa a los talibán, en el poder en Kabul desde 1996, de protegerlo.
El anuncio de este despliegue se produjo poco antes de la llegada a la capital uzbeka, Tashkent, del secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, que llegó para definir el apoyo de ese país, fronterizo con el norte de Afganistán.
Poco antes, Rumsfeld garantizó a los dos principales aliados árabes de Estados Unidos, Arabia Saudita y Egipto, que los países árabes no serán blanco de la operación «Libertad duradera».
Estos esfuerzos y el anuncio del gobierno estadounidense de que apoyaba el principio de creación de un Estado palestino generaron fuertes críticas de parte de Israel, que la Casa Blanca calificó este viernes de «inaceptables».
El presidente estadounidense George W. Bush juzgó de «inaceptables» las declaraciones del primer ministro israelí, Ariel Sharon, quien la noche del jueves pidió a Estados Unidos «no arreglarse con los árabes a expensas de Israel», y comparó la actitud de los occidentales hoy con la que tuvieron en Europa frente a la Alemania nazi.
Al mismo tiempo, el primer ministro británico, Tony Blair, llegó a Islamabad para una decisiva visita a Pakistán, que se ha convertido en factor esencial del dispositivo occidental contra el terrorismo.
Pakistán fue el primer país musulmán que admitió la culpabilidad de Bin Laden, e implícitamente la responsabilidad de los talibán, otrora protegidos de Islamabad.
Blair se reunió con el presidente paquistaní, el general Pervez Musharraf, quien el jueves consolidó la ruptura con los talibán, al proponer conversaciones al ex rey afgano Zaher Sha, exiliado en Roma desde 1973, sobre el futuro de Afganistán, tras la caída de la milicia fundamentalista.
A cambio, Islamabad obtuvo que Estados Unidos le levantara las sanciones, y espera, ahora, normalizar «completamente» sus relaciones con Londres, que criticó el golpe de Estado que en octubre de 1999 protagonizó el propio Musharraf.
Blair viajará luego a India, país fronterizo con Pakistán, y con el cual Nueva Delhi se disputa desde hace años por el control de Cachemira.
Esta presión internacional sobre los talibán va acompañada por una movilización mundial en favor de la población de Afganistán, de 26 millones de personas, que viven en la indigencia total desde hace 20 años, debido a la guerra civil y a una prolongada sequía.
Para prevenir una catástrofe humanitaria, precipitada por los riesgos de una guerra, Estados Unidos prometió 320 millones de dólares, y estudia la posibilidad de lanzar víveres en paracaídas a los millones de afganos amenazados de hambruna.
La urgencia de esta ayuda alimentaria se acentuó tras el anuncio de un primer despliegue militar en tierra, en el marco de la operación «Libertad duradera», que refuerza la perspectiva de una acción militar contra los talibán.
Un responsable norteamericano que acompaña a Rumsfeld, anunció que la X División de Montaña –que cuenta con 10.000 soldados– había salido de su base de Fort Drum, en el estado de Nueva York hacia Uzbekistán.
Esa división de infantería liviana está especializada en misiones en terreno difícil. El 3 de octubre de 1993, sirvió para sacar de Mogadiscio a un comando norteamericano, luego de que 18 de sus miembros fueran asesinados. Esta vez, en Uzbekistán, su misión será proteger las operaciones militares norteamericanas, añadió el responsable.
El presidente uzbeko, Islam Karimov, se declaró opuesto a la utilización del territorio de su país para lanzar ataques terrestres y aéreos contra Afganistán.
Pero aseguró, que autorizaba a las tropas norteamericanas el uso de un aeródromo y sus instalaciones por sus aviones, helicópteros y tropas, destinadas a misiones de ayuda.
Entre 1979 y 1989, Uzbekistán, entonces república de la URSS, fue utilizado por el Ejército Rojo como retaguardia de su desafortunada campaña en Afganistán.
Desde hace varios días, Washington y Londres movilizaron cuatro portaaviones, varios cientos de aviones y unos 70.000 hombres, que tomarán posiciones al alcance de Afganistán.
No obstante, Rumsfeld dio a entender nuevamente que las posibles operaciones no serán disparos de misiles, como fue el caso en 1998 para castigar a Bin Laden por los atentados contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania.
«Es más probable que elementos de información de los servicios de inteligencia contribuyan a desmantelar esas redes, que lo hagan un misil de crucero o una bomba», dijo.
Los occidentales también se apoyan en las fuerzas de la oposición afgana armada, la Alianza del Norte, que puede contar con entre 12.000 y 15.000 hombres.
Según la Alianza del Norte, civiles están dispuestos a rebelarse en por lo menos dos provincias del oeste de Afganistán y miles de talibán estás dispuestos a desertar.
Al parecer, Washington está preparado para armar a la Alianza del Norte y suministrarle el material ex soviético, en lugar del material norteamericano más sofisticado.
Según un responsable de Kirguistán, «la administración del presidente Bush expresó su voluntad de comprar una gran cantidad de armas y municiones en Kirguistán para la Alianza del Norte». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad