El Papa en Tierra Santa
Casi a los 80 años, Juan Pablo II cumplirá de esta forma, 36 años después del papa Pablo VI, uno de sus más queridos anhelos. Además de ser una prueba para su deteriorada salud, este nonagésimo primer viaje fuera de Italia conlleva también sus riesgos, pues sus más mínimas declaraciones serán examinadas con lupa por los «ultras» judíos y palestinos para trasladarlos al terreno político.
En el Vaticano se insiste en el carácter espiritual de este viaje, repleto de momentos emotivos, y que además será la ocasión de un diálogo interreligioso (el día 23) y ecuménico (el 25) «sin precedentes» en Jerusalén.
El jefe de la Iglesia Católica no viaja a Medio Oriente «con fórmulas o sugerencias políticas», pero desea «contribuir a crear un clima» para hallar soluciones tendientes a establecer «una paz justa y duradera», proceso en el cual «las tres religiones monoteístas deberían desempeñar un papel decisivo», destacó el viernes el portavoz del Vaticano, Joaquím Navarro Valls.
Desde su llegada a Jordania, prevista para hoy lunes, el Papa caminará sobre las huellas de Moisés, visitando el Monte Nebo, al sudeste de Ammán, la colina donde Dios habría mostrado a Moisés la tierra prometida. Luego, el Santo Padre visitará a sus anfitriones, el rey Abdalá II y la reina Rania de Jordania, en el palacio real. Desde hace mucho tiempo, las relaciones entre Jordania –donde hay 71.000 católicos sobre los 6,3 millones de habitantes– y la Santa Santa, son buenas.
Mañana por la mañana, el Papa oficiará una misma ante por los menos 50.000 personas en el estadio de Ammán, y bendecirá a 2.000 niños que recibirán su primera comunión. El Papa concluirá su visita de 27 horas a territorio jordano con plegarias en Wadi Jarrar, en la ribera este del Jordán.
Ese lugar y el de Qasr el-Yaud, ubicado en una zona militar israelí cerca de Jericó, en el ribera oeste del río Jordán, adonde el Papa se trasladará al día siguiente, fueron designados por el Vaticano como los lugares más probables del bautismo de Jesús.
Desde el 21 al 26 de marzo el Papa estará en Israel, que espera que su visita, en medio de medidas de seguridad extraordinarias, signifique el reconocimiento del Estado judío. Además esperan que Juan Pablo II se abstenga de alimentar con palabras o actos la querella sobre el estatuto de Jerusalén.
La visita de Juan Pablo II puede contribuir a «alentar» el proceso de paz en Medio Oriente, estimó el sábado el secretario del Gobierno israelí, Yitzhak Herzog. Esta visita es «la coronación de un largo y difícil proceso de reconciliación entre judíos y católicos», afirmó por su parte el ministro israelí para la Seguridad Interna, Shlomo Ben Ami, en vísperas del viaje papal.
El Vaticano e Israel (donde existen 107.000 católicos en 5,97 millones de habitantes), mantienen relaciones diplomáticas desde 1994, pero la Santa Sede no reconoce el estatuto de capital de Jerusalén, lugar de convergencia del Islám, el cristianismo y el judaísmo.
Aunque una mayoría de israelíes le desea la bienvenida al Santo Padre, según una encuesta, esperan que Juan Pablo II condene nuevamente el antisemitismo y efectúe declaraciones claras sobre el genocidio de los judíos, el Holocausto. Su mea culpa del 12 de marzo fue juzgado insuficiente por el gran rabino y el jueves, el Papa tendrá ocasión de hacerlo en el memorial de la Shoah, en Yad Vashem, donde pronunciará un discurso.
Este viaje altamente simbólico del Papa a los lugares santos del cristianismo tendrá además momentos «únicos», como, por ejemplo, cuando el viernes oficie una misa para los jóvenes en el monte de la Beatitud, donde se espera la presencia de cientos de miles de fieles y el domingo, cuando tenga lugar la lectura de un salmo frente al Muro de los Lamentos, junto con el rabino responsable del lugar más sagrado del judaísmo.
El Papa ha sido invitado por el Gobierno israelí, pero también por el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, con quien se ha reunido ya en ocho ocasiones, y con quien lo hará nuevamente el miércoles en Belén. Después de un momento cargado de gran espiritualidad en la gruta de la Natividad, el Papa evocará con niños en un campamento los «sufrimientos» del pueblo palestino.
Con este viaje, el Papa habrá visitado 123 países sobre los 191 del Planeta. Fue recibido por casi la totalidad de los 1.000 millones de católicos, pero no pudo visitar aún ni China ni Rusia.
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