Oposición afgana coordina estrategia militar con EEUU
En una rueda de prensa ofrecida en Jabal Seraj, 80 km al norte de Kabul, el vocero de la Alianza del Norte, Abdulá Abdulá, reveló haberse entrevistado con responsables estadounidenses «hace algunos días».
«El resultado fue bueno. Discutimos todos los aspectos de la situación actual y la posibilidad de una cooperación», indicó Abdulá.
El vocero de la Alianza del Norte, que controla apenas el 10% del territorio afgano, no quiso revelar el lugar y la fecha de dicho encuentro, ni tampoco la identidad de los que participaron en el mismo.
En cambio, afirmó haber mantenido recientemente contactos con decenas de comandantes que luchaban hasta ahora con los talibán y haber quedado sorprendido por el pánico que parece reinar en las filas de la milicia islamita frente a la inminencia de los ataques estadounidenses.
«No es una exageración si digo que tras estos contactos unos 10.000 hombres de varias regiones de Afganistán» podrían darle la espalda a los talibán, afirmó.
«Para mí fue una sorpresa. Quieren pasarse al otro lado hoy mismo o esperar hasta que ocurra algo y coordinar los esfuerzos con nosotros. Privilegiamos esta segunda opción», afirmó Abdulá.
Estados Unidos amenaza con atacar Afganistán si los talibán no entregan a Osama bin Laden, el principal sospechoso de los atentados del 11 de setiembre.
La revista Far Eastern Economic Review parece dar la razón al vocero de la oposición armada.
Según un articulo publicado este miércoles, varios talibán ya huyeron de Afganistán por miedo a los ataques.
Aparentamente, las deserciones de tropas talibán también permitieron la progresión de la Alianza del Norte hacia la ciudad de Chaghcharan, la capital de la céntrica y aislada provincia de Ghor, controlada por la milicia islamita.
La oposición tomó ocho poblados sin el más mínimo disparo gracias a la deserción de tres comandantes y 75 hombres, según informó uno de sus voceros.
En medio de estas numerosas informaciones sobre deserciones masivas, los talibán mantuvieron su firmeza habitual y aseguraron que estaban listos «para defenderse».
El embajador de la milicia islamita en Islamabad volvió, sin embargo, a lanzar un llamado a la negociación.
«No queremos la guerra», dijo. «Si ellos (Estados Unidos) quieren la guerra, si no quieren negociar, será su decisión», declaró.
Por su parte, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, parece haber dado definitivamente la espalda a los talibán, pese a haber apoyado al régimen de Kabul en los últimos años.
Este miércoles, el mandatario deseó que el ex rey afgano Zahir Shá, depuesto en 1973, envíe rápidamente un emisario a Islamabad, para iniciar conversaciones sobre el gobierno que podría suceder a los talibán en Kabul, según informó la secretaria de Estado italiana de Relaciones Exteriores, Margherita Boniver.
Tras reunirse con el presidente, Boniver declaró a la prensa que Musharraf considera que el ex rey puede desempeñar un papel importante en la instalación de un gobierno unificado en Afganistán tras la caída de los talibán.
«Los paquistaníes se están dando cuenta ahora que el ex rey puede ser una personalidad con la que se puede iniciar un proceso de paz», dijo la ministra de Estado.
Zahir Shá, de 86 años, se erigió en los últimos días como la única personalidad capaz de unir a las divididas facciones afganas.
Vive exiliado en Roma desde 1973.*
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