Los "democráticos y progresistas" salieron a festejar
Una multitud manifestó ayer su alegría en Taipei, desafiando al mismo tiempo a Pekín, tras la histórica victoria del candidato independentista, Chen Shui-bian, en la elección presidencial taiwanesa.
Más de 200.000 personas, según los observadores, invadieron las calles de la capital agitando banderines y banderas con los colores del Partido Democrático y Progresista (DPP) de Chen. Decenas de miles de partidarios del flamante presidente electo se concentraron frente a la sede del DPP, antes de conocerse los resultados oficiales, para celebrar el triunfo de su líder. Una vez conocida la victoria, en toda la ciudad se escucharon gritos de alegría, silbidos y bocinas de autos.
La oposición taiwanesa obtuvo su primera elección presidenciales después de medio siglo de dominación del Kuomintang, el partido nacionalista en el poder desde 1949 (KMT).
Además, logró su triunfo en condiciones difíciles, teniendo en cuenta las reiteradas amenazas lanzadas por China contra cualquier intención de independencia de la isla.
«No teníamos miedo de las amenazas del primer ministro chino, Zhu Rongji.
La victoria de Chen demuestra la integridad y el coraje del pueblo taiwanés», lanzó a la multitud eufórica un responsable del DPP, Yu Yin-lung.
«No nos hemos dejado intimidar», declaró con orgullo entre la multitud L Hao, de 19 años, agitando una bandera del DPP.
«Todo esto es muy excitante. No sé si lograré dormir esta noche», se congratulaba Chen Jong-Liazn, de 42 años, en medio de los clamores.
Las advertencias de China no le preocupan demasiado. «Las amenazas de hace cuatro años fueron inútiles», recordó. En 1996, cuando se celebraron las anteriores presidenciales, China había disparado misiles cerca de las costas taiwanesas para impedir la reelección de Lee Teng Hui, pero fue en vano.
Este sábado, el contraste era notable en la sede monumental del Kuomintang, que por primera vez en su historia en Taiwan, ingresa en la oposición.
«Estoy muy triste, no quiero hablar», dijo un anciano en el salón casi vacío de la sede del KMT.
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