Pekín dijo que quiere dialogar con Taiwan

China no permite la independencia

«Es claramente el peor resultado para Pekín, el que a partir de ahora deberá responder al desafío lanzado por los electores taiwaneses», comentó un analista occidental en Pekín tras el anuncio de la victoria de Chen con un resultado del 39,3% de los votos que puso fin a medio siglo de dominación del Kuomintang, el partido nacionalista en el poder desde 1949 en Taiwan.

En su primera reacción oficial, la oficina de asuntos taiwaneses del gobierno chino repitió que Pekín no permitiría jamás la independencia de Taiwan. «La elección de un nuevo dirigente en Taiwan no puede variar el hecho de que Taiwan forma parte del territorio chino», enfatizaba una declaración difundida por la agencia oficial China Nueva apenas cinco horas después del anuncio del escrutinio.

En dicha declaración, no obstante, Pekín adoptó por primera vez un tono relativamente moderado frente a Chen, hasta aquel momento considerado el gran enemigo de las autoridades chinas, quienes se manifestaron dispuestas a «escuchar lo que el nuevo dirigente de Taiwan diga, observar lo que haga y ver a dónde van a conducir las relaciones de ambos lados del estrecho de Taiwan».

Respondiendo a una llamada al diálogo con Pekín lanzada por Chen inmediatamente después de su victoria, la declaración china subrayó que Pekín no puede discutir sobre las relaciones entre ambos lados del estrecho que con «partidos, organizaciones o personalidades de Taiwan que apoyen el principio de una sola China».

Según este principio, reconocido por todos los países que han establecido relaciones diplomáticas con Pekín, Taiwan forma parte de China y, por consiguiente, no puede proclamar su independencia.

La población china ha sido bombardeada con informaciones sobre Taiwan en las últimas semanas, pero permanece totalmente ignorante del resultado de las elecciones, ya que la televisión y la radio han mantenido un silencio total sobre la noticia del triunfo de Chen Shui-bian.

«Â¡Entonces esto podría ser la guerra!», respondió sorprendido este sábado un empleado pekinés a un extranjero que le acababa de informar sobre el resultado de las elecciones en Taipei.

En el barrio de las embajadas era perceptible una presencia policial reforzada, mientras que el buró político del Partido Comunista Chino debía reunirse este sábado o domingo para decidir su respuesta al escrutinio de Taiwan.

Pekín ha multiplicado en los últimos días las advertencias a los electores taiwaneses, especialmente el miércoles en voz de su primer ministro Zhu Rongji, quien amenazó a la isla con una intervención militar en caso de que opte por la independencia.

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