El fin de Life y 64 años de historia del siglo XX

El cierre de la revista Life, anunciado por el grupo editorial Time Warner, clausura un pedazo de historia que comprende los últimos 64 años del siglo XX y la crónica de hechos y momentos trascendentes junto a notables servicios fotográficos.

«Fue una reunión sobria y triste», dijo Henry Muller, responsable editorial del grupo Time, al anunciar la decisión de cerrar la revista tras un encuentro con el director periodístico de las principales publicaciones del grupo Norman Pearlstine en el Rockefeller Center de Nueva York.

No obstante el cierre de las publicaciones mensuales desde mayo, la revista permanecerá viva con una redacción que cubrirá las ediciones de números especiales, dedicados a temas y personajes.

«No había otra solución», reconoció Flip Schulkie, el fotógrafo que cubrió los funerales de Martin Luther King para la revista, inmersa desde hace años en dificultades financieras que la volvieron insostenible. Los problemas económicos comenzaron con el boom de la televisión que debilitó el pedido de imágenes sobre las que el editor Henry Luce había construido la fortuna de la publicación, que nació como semanario en 1936.

Ya en 1972 Life se vio obligada a cerrar las publicaciones regulares que retomó en 1978 sobre una base mensual, sin lograr sin embargo resurgir plenamente, también a causa de una creciente y siempre más aguerrida competencia.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial a Marilyn Monroe, de la irrupción del fenómeno Beatles a la llegada del hombre a la Luna, recuerdan hoy los comentadores, Life entró en todas las casas de América y del mundo alimentando el imaginario colectivo.

Fueron de Life las fotografías que marcaron una época, como la célebre del marinero que besa a su novia en Times Square para celebrar el fin de la guerra del Pacífico, o la del astronauta Neil Armstrong que fija el objetivo con el desolado paisaje lunar como fondo.

«La belleza original de Life estaba en su formato abundante, en la inmediatez de las imágenes –dijo Schulkie– pero me temo que no haya realmente manera de competir con la CNN» y otros canales similares que transmiten en tiempo real.

A pesar de su difusión, que llegó a 1,5 millones de copias en el mundo, la revista se había transformado en un pesado fardo para el grupo Time Warner que por cuestiones de imagen intentó mantenerla con vida no obstante las pérdidas.

«Haremos salir cinco revistas nuevas este año», anticipó Pearlstine, quien aclaró que los recursos periodísticos y administrativos de la revista serán reinvertidos en iniciativas con mejores perspectivas en el mercado.

Life no podía durar, reflexionó un redactor subrayando que «para ser honestos, siempre se especuló» sobre del sombrío destino de la publicación.

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