Entre la guerra y la paz
Pekín, ANSA
El oficialismo del partido nacionalista del Kuomitang lleva como candidato a Lien Chan. Los candidatos opositores son James Soong, un rebelde del Kuomitang, y Chen Shui-bian, del partido Demócrata Progresista, independentista.
Shui-bian, que encabeza las encuestas, fue blanco de furiosas críticas de Pekín, que considera a Taiwan una región rebelde destinada a reunificarse con la madre patria. Pero en la bella isla tropical, donde el PIB per cápita es 16 veces el de China y un tercio de las exportaciones son de alta tecnología, sólo los ancianos miran aún al «continente» como a la madre patria. El 2,5 por ciento de la población quiere la independencia, dicen los sondeos, pero el 75 por ciento quiere el statu quo. En Taiwan los taiwaneses son ya taiwaneses, y gozan de una de las mejores democracias de Asia. La reunificación que propone China, prometiendo el mantenimiento del sistema socio-económico y de las fuerzas armadas, no ofrece ninguna ventaja que no pueda llegar de una buena vecindad. La nostalgia de la tierra natal, los vínculos, están muriendo con las viejas generaciones. El mismo Kuomintang, tácitamente, renunció a la idea de reconquistar el dominio de toda China, perdido en la guerra civil de 1949.
Taiwan es de hecho independiente desde hace 50 años, respondieron los tres candidatos presidenciales a las amenazas de los comunistas, que han previsto la guerra en caso que Taiwan elija la independencia.
La isla es para Estados Unidos un «portaviones insumergible», dicen los chinos. Y Pekín no tiene ninguna intención de dejarla a los norteamericanos. El orgullo nacional, la inviolabilidad de la soberanía, de la que tanto hablan los dirigentes, sirven para estimular los sentimientos del pueblo.
La realidad es que Taiwan está en una posición estratégica importantísima, a sólo 160 kilómetros de las costas chinas. El nerviosismo de China aumenta con la conciencia de que el tiempo apremia, las aspiraciones independentistas recogen consensos, y una solución de fuerza no es realista.
Todos los observadores militares están de acuerdo en que China no tiene la capacidad militar para conquistar la isla y no la tendrá al menos en los próximos cinco años.
Los medios anfibios pueden transportar al máximo 10.000 hombres, que una vez desembarcados tendrían que enfrentar a 360.000 efectivos. La aviación china puede contar con 50 Sukhoi-27 rusos, contra los 150 f-16 y los 60 Mirage-2000. Un ataque misilístico no resolvería nada.
«Si los disparan todos, los aeropuertos de Taiwan permanecerán cerrados durante 24 horas, y los chinos se encontrarían sin misiles», dice un experto militar.
Entre las dos partes, por ahora Taiwan es militarmente mucho más fuerte. Pekín podría tal vez lanzar una guerra tecnológica, con virus que bloquean las computadoras.
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