Reclamará el restablecimiento de la democracia en Pakistán

Clinton visita al general

Washington, AFP

Clinton dudó bastante tiempo si hacer esta breve escala en Islamabad el próximo día 25, al final de su gira por India y Bangladesh.

Estados Unidos mantiene todavía sanciones contra Pakistán, que entró hace dos años en el club de los países con armas atómicas y en octubre pasado quebró la democracia con un golpe de Estado contra el primer ministro Nawaz Sharif.

Tras el anuncio de esta visita hace unos diez días, los responsables del gobierno estadounidense no dejaron de subrayar que era esencial mantener el diálogo con Islamabad sobre temas tan importantes como la no proliferación nuclear, el terrorismo y la tensión con India, la más alta desde la última guerra entre ambos países en 1971.

El conflicto de Cachemira, que se reactivó en el pasado verano boreal, tomó una nueva dimensión tras los ensayos nucleares realizados por Nueva Delhi e Islamabad en 1998.

Hasta ahora, Estados Unidos mantuvo conversaciones infructuosas con las dos capitales para que firmen el Tratado de Prohibición Total de los Ensayos Nucleares (el CTBT).

Los dirigentes estadounidenses temen que ambos países entren en un nuevo conflicto a raíz de errores de interpretación o de una escalada gradual. Por eso, Clinton desea establecer unos canales de comunicación directos con el general Musharraf, para poder intervenir rápidamente en caso de necesidad.

El mandatario estadounidense, sin embargo, no tiene la intención de ofrecer sus servicios de mediador, debido a la oposición de India a una iniciativa de este tipo.

No obstante, probablemente pedirá a Musharraf moderación y que deje de apoyar a la guerrilla separatista musulmana de Cachemira, región fronteriza por la que ambos países mantienen una disputa que les ha llevado ya a dos guerras.

«En privado, usted tendría que hacer saber que Estados Unidos sólo tendrá la opción de designar a Pakistán como un Estado que apoya el terrorismo si no actúa de un modo más decisivo para alejar esta amenaza», afirmaron unos veinte responsables de institutos de reflexión en una carta dirigida al presidente a principios de semana.

Para evitar que los dirigentes militares paquistaníes se equivoquen respecto al sentido de su visita el 25 de marzo, el propio Clinton subrayó hace unos días que «los que creen que constituirá un forma de apoyo al proceso antidemocrático que se produjo allá, se equivocan totalmente».

El presidente estadounidense, que sólo permanecerá unas horas en Islamabad, presionará a los dirigentes paquistaníes para que elaboren un calendario preciso para la recuperación de las instituciones democráticas.

Ese camino no parece, por el momento, ser el elegido por las autoridades paquistaníes. El Ministerio del Interior prohibió el miércoles las reuniones políticas públicas, así como huelgas o manifestaciones, esgrimiendo la necesidad de «restaurar el orden y la armonía en la sociedad».

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