EEUU reconoció la intervención de la CIA en Irán
Washington, ANSA
«En nombre del pueblo y del gobierno de Estados Unidos, hago un llamado a Irán para que se una a nosotros para escribir un nuevo capítulo de nuestra historia común», dijo la secretaria de Estado, Madeleine Albright.
La funcionaria agregó: «Somos sinceros en nuestras diferencias y tratamos de superarlas. Encontremos los intereses comunes y empeñémonos en hacerlos progresar».
En un evidente apoyo a las reformas iraníes encaradas por el líder progresista Mohamed Jatami, Estados Unidos anunció que desde hoy se podrá importar alfombras y productos alimentarios, como caviar y pistacho, de Irán.
También prometió «un esfuerzo» para resolver la controversia en torno a los bienes culturales que se encuentran en Estados Unidos.
Se trata del primer gesto de un gobierno estadounidense de normalizar las relaciones bilaterales, desde la revolución islámica de 1979 guiada por el Ayatollah Khomeini y la caída del régimen del sha Reza Palevi.
Albright expresó explícitamente que aguarda de Teherán una actitud similar de distensión y precisó que «no existen obstáculos que no pueda superar un gobierno competente. La posibilidad de una relación más normal está pero no llegará, a menos que Irán amplíe su visión sobre Estados Unidos, así como Estados Unidos lo hizo con Irán».
La funcionaria estadounidense reconoció públicamente lo que ya se sabía: la CIA intervino en Irán en 1953 contra el primer ministro reformista Mohammed Mossadeq, el apoyo al sha en la «brutal represión del disenso político» y la ayuda a Irak en la guerra que mantuvo 10 años con el vecino iraní.
«Es fácil entender por qué muchos iraníes están resentidos por la intervención de Estados Unidos en sus cuestiones internas.
Como dijo el presidente Clinton, nuestro país debe asumir su parte de responsabilidad por los problemas en la relación con Irán», sostuvo Albright durante el «mea culpa». Además en la autocrítica la funcionaria consideró que «algunos aspectos de nuestra política hacia Irak durante el conflicto con Irán, nos parecen ahora deplorablemente miopes».
El discurso de Albright tuvo lugar frente al Consejo Iraní-estadounidense, una asociación privada que en los últimos 20 años intenta resguardar la relación entre ambos países.
El cambio de la política de la administración Clinton no sólo se debe a la presión del casi millón de ciudadanos estadounidenses de origen iraní.
La revolución islámica que tanto temían los estadounidenses en la versión corregida del presidente jatami, parece ahora un modelo de moderación, con respecto al fundamentalismo violento de Afganistán y Sudán.
Por su parte, Irán está colaborando ya con Estados Unidos para contener a esos países, promover la normalización entre Armenia y Azerbayán y combatir el tráfico de droga en Medio Oriente.
«Estados Unidos mantiene relaciones cordiales con algunos países menos democráticos que Irán, no tiene intención de interferir en sus asuntos internos, no creo que hayan motivos de conflicto con un componente esencial de la cultura iraní como el Islam».
Sin embargo, se mantiene la sanción más importante sobre el petróleo, a pesar del nerviosismo de los consumidores estaounidenses que pagan la nafta más cara.
Clinton se reserva esta última carta para el día en el cual los iraníes hagan alguna concesión.
Ahora la iniciativa le corresponde a Teherán.
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