De la Rúa se comprometió a investigar los atentados

Gobierno argentino rinde homenaje a víctimas judías

El acto central fue la inauguración de una plaza en el predio donde funcionaba la Embajada de Israel, cuyo terreno fue adquirido por colecta pública entre los miembros de la comunidad. Un candelabro que estaba en la representación diplomática y sobrevivió a la terrible explosión, está colocado en el paseo que ahora se suma a la ciudad. El grueso de los partidos políticos se hizo presente en el emotivo acto.

Una gran lápida contiene los nombres de las víctimas fatales. Un «Presente» acompañó la lectura de cada uno de ellos. La Plaza fue construida sobre la base de un concurso internacional.

Los años pasan pero el atentado contra la Embajada no se esclarece. La pesquisa estuvo en manos de la Corte Suprema de Justicia, cuya incompetencia o negligencia, en otro contexto histórico, bien podría haber merecido un juicio político: esto lo denunció el padre de una de las víctimas en el acto. Duras palabras de reclamo del embajador de Israel Itzhak Avirán, como afirmar que hay un antisemitismo larvado accionado por el terror, la seguridad que hubo conexión local en la voladura y señaló con dureza a la Suprema Corte. Reclamo al gobierno un giro en la investigación: «No hay más lugar para declaraciones vagas», ni que la Argentina viva la vergüenza de la impunidad, enfatizó.

De la Rúa reiteró la voluntad de su gobierno para esclarecer estas, dijo, «dos heridas en nuestro rostro», mantener la memoria y combatir a las organizaciones antisemitas. «Expreso el dolor de todo el pueblo argentino», señaló el Presidente.

Lo mismo podría decirse de los servicios de inteligencia, que caminaron años detrás de pistas falsas, la más notable la que llevó al secuestro en Francia de la iraní Nasrim Mohtri, la que debió más tarde ser liberada. La mujer había sido sindicada por el brasileño Wilson Dos Santos, un personaje vinculado a la inteligencia de su país, quien en un consulado argentino en Italia había denunciado tener informes sobre el atentado. Nunca vino a declarar a la Argentina.

Una Corte cuestionada

La Corte acusó al ala militar del partido libanés Hezbolá, de tendencia pro iraní, como el autor intelectual del atentado, pero no aportó muchas pruebas y pareció más una decisión adoptada en otro momento de la vida internacional, cuando Teherán era el «gran Satán» para Washington y Tel Aviv.

Con todo, se supone que los dos atentados podrían tener un grupo operativo común. Pero mientras en el caso AMIA hay detenidos ex oficiales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y es posible que este año comience el juicio oral, en la voladura de la Embajada no hubo ningún detenido ni sospechoso firme.

Los dos atentados ocurrieron bajo la administración de Carlos Menem y una hipótesis posible que hayan sido motivados por el sesgo que tomó su política externa, especialmente en el medio Oriente. No siempre es aprobada esta teoría.

De todas maneras, desde entonces, las escuelas e instituciones judías viven de zozobra tras zozobra y deben ser vigiladas por tropas de la Gendarmería y se han construido defensas que hagan difícil instalar frente a ellas coches bombas.

Ayer explotaron varios artefactos explosivos, uno de ellos en una escuela armenia y en el gobierno se piensa que fueron formas ultramontanas de «festejar» el luctuoso suceso.

Para pensar otra vez más en la conexión local, y en la realidad de que no son escasos los grupos fascistas en este país, incluso en las fuerzas de seguridad.

 

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